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Como ya es habitual
en la escritora chilena, la andadura de su nueva novela, Retrato
en sepia comenzó un 8 de enero. Fiel a su ritual, encerrada en su
cuarto, en silencio y con una vela encendida, Isabel Allende se
dejó llevar por los impulsos del corazón y el resultado se tradujo en
una novela apasionada, basada en la memoria, en las historias transmitidas
de generación en generación y sobre todo en el amor.
Ambientada en el Chile de mediados del siglo XIX, Retrato en sepia
concluye una trilogía que comenzó con su primera novela La casa
de los espíritus y que prosiguió con Hija de la fortuna.
Sin ser una continuación de ambas novelas, aparecen varios personajes
como Eliza Sommers, Tao Chi´en, o la abuela Paulina del Valle, todo
un símbolo de carisma y magnetismo y del que Allende afirma haberse
inspirado en su editora catalana Carme Balcells.
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Retrato en sepia narra la historia de una mujer emprendedora,
Aurora del Valle, que sufre un trauma brutal desde la infancia
que determina su carácter y borra de su memoria los cinco primeros
años de su vida. Criada por su ambiciosa abuela Paulina,
vive ajena a la gran historia que encierra su portentosa saga familiar
de la que ya supimos en Hija de la Fortuna y La casa de
los espíritus. Tras una atormentada vida sentimental,
traicionada y sin ilusión decide explorar el misterio de su pasado.
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Feminista hasta la médula, Isabel Allende recrea personajes femeninos
difíciles de olvidar, que poseen una garra, una fuerza interior increíble,
capaces de mover cielo y tierra por cambiar lo que les depara el futuro
y que, en ocasiones, arrastradas por la pasión, se ven abocadas al sufrimiento.
Éste es el caso de Aurora del Valle, el personaje principal
de Retrato en sepia, una fotógrafa inteligente y emprendedora que
a los 30 años decide viajar desde San Francisco a Chile para recuperar
parte de su pasado. Un pasado que le arrebataron con tan sólo cinco años
pero que nunca se resignó a que permanecise en el olvido.
En Retrato en sepia, al igual que hizo en La casa de los espíritus,
De amor y de sombra, o Hija de la fortuna, la escritora
cuida hasta el más mínimo detalle las descripciones eróticas, haciéndonos
sentir esa pasión por lo que se suponía prohibido y ese atrevimiento de
las mujeres por dejarse llevar por su instinto. Mujeres que no se resignan
a ser la sombra de sus maridos, a vivir ajenas a su tiempo y que se interesan
por la política, la literatura o la ciencia, temas tan "masculinos" en
aquella sociedad.
La sobrina del expresidente chileno Salvador Allende refleja en
cada uno de sus libros la situación política y social del país al que
tanto añora pero que al mismo tiempo no perdona parte de su historia.
Retrato en sepia se desarrolla en una época, mediados del siglo
XIX, muy difícil para Chile, en la que se sucedieron las más sangrienteas
guerras que fueron caldo de cultivo para su devenir político.
En Retrato en sepia encontramos a una Isabel Allende pletórica
que encuentra en las palabras la manera perfecta de llevar más allá sus
ideales. Una historia de amor, pasión e infidelidades que se entremezcla
con difíciles periodos de guerras y tensiones políticas y que de buen
seguro no decepcionará.
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