












   
|
 |
Numerosas investigaciones,
gran diversidad de teorías y una cantidad asombrosa de ejemplos
nos acercan al ciberespacio desde otra perspectiva, ésa que no
nos da tiempo a captar cuando participamos en un chat o volcamos nuestra
opinión en un foro. Pensemos por un momento en nosotros mismos
como usuarios de Internet. ¿Somos
más agresivos con nuestros conocidos virtuales que con nuestro
círculo de amistades? ¿Aprovechamos el anonimato para
arrojar lo que no nos atrevemos a decir en la vida real? Si contestamos,
no sólo estaremos conociéndonos mejor, sino que
comprobaremos, en primera persona, las características intrínsecas
que encierra el espacio virtual.
Dividido en 12 extensos capítulos, La psicología de
Internet trata temas tan sensibles como nuestra personalidad en
la Red, las "peleas y guerras sañudas" entre
usuarios, la pornografía infantil o los roles sexuales
en el ciberespacio; y otros tan cálidos como el altruismo
o el cariño despertado y mantenido en el mundo virtual.
La autora muestra todo ello a través de una doble vertiente de
pros y contras e intentando dar sentido a sus razonamientos con innumerables
experiencias personales que ponen sobre la mesa las conductas y reacciones
de los usuarios.
En EE.UU. ya se considera
este libro como un texto de referencia. Y es que Patricia Wallace, aparte
de ser doctora en Psicología, es tal vez una de las personas
que mejor conocen la influencia y los efectos de Internet en nuestra
sociedad. Así, con una de cal y otra de arena, con los
pies en el suelo y el corazón en la mano, la autora analiza
un sinfín de elementos que van más allá de
algunos tópicos de Internet como son el anonimato, el sentimiento
de grupo o la adicción al ciberespacio. Wallace no duda un instante
en llamar las cosas por su nombre y en barajar términos algo
menos cómodos para los lectores como "desinhibición",
"máscara y mascaradas en Internet", o "abuso y
falta de disciplina".
Si leen este libro buscando bases teóricas que refuercen sus
juicios sobre la Red, las encontrarán por todas las páginas,
sea cual sea su postura. Ahora bien, una vez hayan acabado de leer,
prepárense para establecer una nueva relación con Internet,
prepárense para alimentar una actitud crítica y constructiva
donde el protagonista ya no es la Red, sino lo que usted hace con ella.
"Nunca llegaremos a saber con qué nos encontramos cuando
pulsemos el botón del ratón para explorar un nuevo lugar",
señala la autora; pero, por suerte o por desgracia, sí
sabremos quien está dando órdenes al ratón.
|
 |


|