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El
Grito silenciado
combina la literatura con la solidaridad. La autora, Ana Tortajada,
propuso a la Organización Humanitaria para la Asistencia de Mujeres
y Niños de Afganistán, HAWCA, la elaboración de un libro sobre su viaje.
Así nació este diario de un viaje a Afganistán, cuya recaudación se
destinará por completo a la organización. Éste es un libro de
denuncia que relata los horrores de un régimen que, en nombre
del Islam, tortura y asesina impunemente para doblegar a la población.
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El relato de una afgana refugiada en Pakistán despertó en la catalana
Ana Tortajada una gran admiración por la historia y presente
del malogrado pueblo afgano. Este sentimiento y el deseo de conocer
de cerca el drama de Afganistán la condujeron a emprender un viaje
hacia el horror de una guerra. En agosto de 2000, Ana Tortajada,
Sara Comas y Mercè Guilera observaron con sus propios
ojos la situación de los desplazados tras 22 años de conflicto.
La pobreza, la explotación laboral, el trabajo infantil, la casi
inexistente ayuda internacional, pero también la entereza y la esperanza
de los refugiados. Tras días de espera, las tres mujeres pudieron
entrar en Afganistán y vivir de cerca la represión talibán, así
como la lucha clandestina de muchas personas para conseguir que
la educación, cultura y tolerancia no se marchiten bajo las armas
de los opresores. |
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Desde la entrada
de las tropas soviéticas en 1979, la historia de Afganistán se ha teñido
de violencia, sangre y violación sistemática de los derechos humanos.
El último grupo armado que no los ha respetado son los talibanes. Talibán
es el plural de la palabra persa telebeh, que significa buscador
de la verdad o estudiante. Su origen se encuentra en las escuelas coránicas
o madrasas de Pakistán. En 1996, ocuparon la capital del país,
Kabul, y en la actualidad ocupan el 95% del territorio. Su método de
represión consiste en aplicar la Sharia o ley islámica, de cuyo
estricto cumplimiento se encargan los esbirros del Ministerio para la
Preservación de la Virtud y la Persecución del Vicio.
En el prólogo del libro, escrito por la diputada socialista
y ex ministra de Cultura Carmen Alborch, se destaca: "si los
afganos son sojuzgados por el régimen talibán en un país a medio camino
entre la cárcel y el cementerio, la vida para las mujeres es sencillamente
insoportable...". Tortajada relata en su diario la penosa situación
de las afganas, condenadas a 'desaparecer' bajo el burka, un
manto que las cubre de pies a cabeza con una rejilla que les permite
ver y respirar. En Afganistán, las mujeres han sido despojadas de todos
sus derechos: no pueden trabajar, estudiar o recibir la mínima asistencia
sanitaria.
Escrito en primera
persona, el lector tiene la impresión de compartir con la autora sus
más profundos sentimientos, como un 'confidente' que recoge y hace suyas
las impresiones del relato. Tortajada utiliza un lenguaje sencillo
y sumamente descriptivo que permite imaginar los ambientes y lugares
visitados por las tres occidentales.
A la mitad del libro, el lector descubre un regalo inesperado: 14 imágenes
en blanco y negro que ilustran la crónica del viaje, la plasmación gráfica
y real de la crónica de Tortajada. También resulta
sumamente útil la cronología que aparece al final del
libro. Se trata de un repaso a los eventos históricos más
importantes de Afganistán desde principios del siglo XX, que
complementan la información aportada en el relato. Por último,
la autora ha incluido un listado de las direcciones de las páginas
webs de las organizaciones humanitarias que operan en la zona, así
como información sobre la situación del país.
Conecedora de la historia y de la cultura de Afganistán, Ana Tortajada
inicia cada jornada de su diario con un proverbio popular que ilustra
o resume las experiencias que relatará en las próximas páginas. Y es
que todo el libro es una inmersión en el mundo y ambiente afgano. Como
destaca la escritora, "a pesar de estar la mayor parte del tiempo en
Pakistán, es como si nunca hubiera estado allí... Meme, Sara
y yo hemos vivido todo el tiempo inmersas en un mundo afgano, nos hemos
alojado con familias afganas (...) sólo nos hemos relacionado con los
afganos refugiados que constituyen este otro Afganistán...".
En resumen, la lectura
de El Grito silenciado permite conocer
la situación de las sencillas gentes de Afganistán de
la mano de una mujer que, como ella indica, no ostenta ningún
cargo importante en la sociedad. El libro es un excelente ejemplo de
cómo la gente de a pie, día a día, supera las adversidades
más cruentas. Tortajada incluye en su diaro el siguiente
proverbio: "Incluso en las más altas y escarpadas montañas,
existe un sendero que conduce a la cima".
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