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¿Qué le animó a recopilar las biografías de estas mujeres intrépidas?
Lo que me animó a recopilar las vidas de estas mujeres ha sido el interés
que yo tengo por el tema de los viajes. También porque yo me considero
una mujer viajera -empecé a viajar hace 20 años- y sobre todo porque
tenía un gran desconocimiento de lo que hicieron mis antecesoras.
Entonces, el empezar a investigar un poquito sobre ellas me animó a
descubrir la cantidad de mujeres que hay olvidadas y que, de alguna
manera, mi deber era devolverles la voz.
En el libro destaca la modestia de estas viajeras en reconocer sus
hazañas. ¿Qué diferencia hay entre estas mujeres y los viajeros más
conocidos?
A raíz de este libro he descubierto que las viajeras cuentan los relatos
de sus viajes con mucha humildad. Son viajes con muchísimo mérito porque
tuvieron lugar en unos siglos donde para la mujer era dificilísimo viajar
y lo hicieron con los medios del siglo XVIII o XIX. Estas mujeres, que
a lo mejor han dado la vuelta al mundo una o dos veces, que se han enfrentado
a caníbales y a fieras, luego, al final, te dicen que han visto un poco
más de mundo que otras mujeres. No le dan gran importancia a sus viajes.
Sin embargo, los hombres viven sus viajes de otra manera y hay mucho
de competición deportiva para ver quién llega el primero. Las mujeres
tienen más libertad en este aspecto.
En el libro explica que en uno de sus viajes, las dotes 'dramáticas'
le ayudaron a salir de una situación peligrosa. ¿Qué cualidades son
necesarias para ser una intrépida viajera?
Cuando me han preguntado con cuál de estas viajeras me identifico,
yo explico que con Mary Kingsley. Cuando digo que me identifico
con ella es porque es una mujer que tiene muchísimo sentido del humor
y gracias a éste consiguió salir airosa de situaciones bastante delicadas
ante fieras: pegó con su sombrilla a un hipopótamo. Era una mujer
que se enfrentaba a las tribus hostiles con la mayor de las sonrisas.
En este sentido, creo que el método Mary Kingsley sigue sirviendo
para muchas viajeras y les permite salir airosas de muchas situaciones.
No hay que perder el buen humor nunca, ni siquiera en los viajes.
Catalina de Erauso o Inés Suárez fueron mujeres que combatieron como
los hombres en batallas. ¿Por qué la historiografía sólo las
menciona como 'amante de'?
En el libro recojo una queja: los cronistas, sobre todo los del siglo
XVI, cuando hablan de la conquista de América, siempre se refieren a
los conquistadores. En cambio, cuando hablan de las mujeres que les
acompañaban, siempre las ven como amantes, como acompañantes, las tachan
de fogosas... pero no están realmente reconociendo el valor que tuvieron.
Catalina de Erauso, la monja Alférez, vestida de soldado,
e Inés Suárez fueron mujeres estrategas, soldados que participaron
activamente en la conquista, no fueron floreros.
Muchas
de estas mujeres fueron criticadas por la sociedad que las consideraba
unas 'marimachos' o unas 'excéntricas'. ¿Cree que esta situación de
misoginia se ha superado hoy en día?
Creo que las cosas no han cambiado mucho. Todavía se tiene un estereotipo
de la viajera y tampoco se entiende que una aventurera vaya muy arreglada
porque no cuadra. Creo que es una tontería.
Yo soy viajera y me gusta cuidar mi imagen. No por viajar por el mundo
y ser aventurera tengo que descuidarme. Amelia Earhart, la mujer
piloto que cruzó el Atlántico en solitario en el año 1932, se
quejaba porque todos los periodistas le preguntaban por lo mismo, qué
zapatos llevaba, qué tipo de pantalones le gustaba vestir durante los
vuelos. Ella se quejaba y se decía: "¿Por qué no me preguntan
a mí lo mismo que a Charles Lindbergh? Sobre la técnica
de vuelo, si me cuesta volar o no..." Hay un estereotipo y, de
hecho, a las mujeres viajeras se les sigue preguntado muchas cosas que
son tópicos.
En el libro destaca la importancia de los salones literarios en
la vida de estas mujeres, así como el éxito de sus relatos. ¿Era la
literatura otra vía de escape para estas viajeras?
Efectivamente, los salones literarios eran unos lugares donde las mujeres
podían reunirse y expresarse, demostrar que tenían el mismo nivel intelectual
que los hombres, y de allí salieron intelectuales famosísimas. Muchas
mujeres estaban al frente de estos salones literarios.
Las pioneras fueron nobles o religiosas de importantes familias.
En la época victoriana eran ricas herederas... ¿El poder económico es
la única forma de emancipación de las mujeres?
La verdad es que el tener dinero facilitaba que pudieran emprender viajes
tan largos y tan costosos porque a ellas no las financiaba ninguna sociedad
geográfica como a los exploradores. Las que más viajaron o más lejos
llegaron eran aristócratas, mujeres que habían recibido una herencia
o que tenían un apoyo económico. Eso no quiere decir que no haya habido
otros casos de mujeres que han recurrido al comercio o al trueque en
África. Por ejemplo, Mary Kinsley no tenía dinero, pero realizó
su viaje haciendo intercambios de productos y fue sobreviviendo. Pero
es una excepción. Es verdad que el dinero contribuyó a que llegaran
más lejos en sus viajes.
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La
entrevista en imágenes
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"En
el siglo XIX algunas mujeres emancipadas se convirtieron en
viajeras célebres. Los viajes fueron para ellas una válvula
de escape, una forma de vivir en libertad, a veces sin perder
los modales y la estricta moral de una dama. Nadie puede imaginar
que una apacible y ama de casa burguesa dedicada a criar hijos
se convierta un buen día en una intrépida aventurera. Y lo hacen
cuando ya los hijos han crecido y ellas tienen más de
40 años". Fragmento
del libro.
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Más
viajeros y exploradores
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Exploraciones
y expediciones
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"Las
viajeras nos encontramos en serios aprietos. Si no decimos nada
más de lo que se ha dicho ya, somos aburridas y no hemos observado
nada. Si decimos cosas nuevas, se burlan de nosotras y nos acusan
de fabulosas y románticas". Lady
Mary Montagu, Constantinopla, 1718.
Cita que aparece en el libro.
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"Las
mujeres viajeras cuyas vidas hoy nos siguen fascinando tuvieron
que enfrentarse además de todo lo dicho, a las presiones familiares,
al escándalo y a la marginación por querer vivir una vida propia".
Fragmento del libro.
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