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"Mi deber era devolver la voz a las mujeres viajeras"

Cristina Morató es una viajera curiosa y apasionada que ha decidido recuperar las hazañas de un grupo de mujeres que abandonaron la vida hogareña para adentrarse en un mundo desconocido y peligroso. Viajeras intrépidas y aventureras rescata del olvido a una serie de mujeres que realizaron grandes proezas sin las comodidades de la era tecnológica.

Cristina Morató, periodista y fotógrafa, se licenció en Ciencias de la Información por la Universidad Autónoma de Barcelona. A los veinte años empezó a viajar y desde entonces ha visitado más de cuarenta países y ha vivido largas temporadas en el continente africano. Sus artículos y reportajes fotográficos se han publicado en las mejores revistas de viajes. También ha sido reportera de televisión y ha presentado varios programas. Actualmente es la vicepresidenta de la Sociedad Geográfica Española.


por Sabina Lloret
Redacción BCN




¿Qué le animó a recopilar las biografías de estas mujeres intrépidas?

Lo que me animó a recopilar las vidas de estas mujeres ha sido el interés que yo tengo por el tema de los viajes. También porque yo me considero una mujer viajera -empecé a viajar hace 20 años- y sobre todo porque tenía un gran desconocimiento de lo que hicieron mis antecesoras. Entonces, el empezar a investigar un poquito sobre ellas me animó a descubrir la cantidad de mujeres que hay olvidadas y que, de alguna manera, mi deber era devolverles la voz.

En el libro destaca la modestia de estas viajeras en reconocer sus hazañas. ¿Qué diferencia hay entre estas mujeres y los viajeros más conocidos?

A raíz de este libro he descubierto que las viajeras cuentan los relatos de sus viajes con mucha humildad. Son viajes con muchísimo mérito porque tuvieron lugar en unos siglos donde para la mujer era dificilísimo viajar y lo hicieron con los medios del siglo XVIII o XIX. Estas mujeres, que a lo mejor han dado la vuelta al mundo una o dos veces, que se han enfrentado a caníbales y a fieras, luego, al final, te dicen que han visto un poco más de mundo que otras mujeres. No le dan gran importancia a sus viajes. Sin embargo, los hombres viven sus viajes de otra manera y hay mucho de competición deportiva para ver quién llega el primero. Las mujeres tienen más libertad en este aspecto.

En el libro explica que en uno de sus viajes, las dotes 'dramáticas' le ayudaron a salir de una situación peligrosa. ¿Qué cualidades son necesarias para ser una intrépida viajera?

Cuando me han preguntado con cuál de estas viajeras me identifico, yo explico que con Mary Kingsley. Cuando digo que me identifico con ella es porque es una mujer que tiene muchísimo sentido del humor y gracias a éste consiguió salir airosa de situaciones bastante delicadas ante fieras: pegó con su sombrilla a un hipopótamo. Era una mujer que se enfrentaba a las tribus hostiles con la mayor de las sonrisas. En este sentido, creo que el método Mary Kingsley sigue sirviendo para muchas viajeras y les permite salir airosas de muchas situaciones. No hay que perder el buen humor nunca, ni siquiera en los viajes.

Catalina de Erauso o Inés Suárez fueron mujeres que combatieron como los hombres en batallas. ¿Por qué la historiografía sólo las menciona como 'amante de'?

En el libro recojo una queja: los cronistas, sobre todo los del siglo XVI, cuando hablan de la conquista de América, siempre se refieren a los conquistadores. En cambio, cuando hablan de las mujeres que les acompañaban, siempre las ven como amantes, como acompañantes, las tachan de fogosas... pero no están realmente reconociendo el valor que tuvieron. Catalina de Erauso, la monja Alférez, vestida de soldado, e Inés Suárez fueron mujeres estrategas, soldados que participaron activamente en la conquista, no fueron floreros.

Muchas de estas mujeres fueron criticadas por la sociedad que las consideraba unas 'marimachos' o unas 'excéntricas'. ¿Cree que esta situación de misoginia se ha superado hoy en día?

Creo que las cosas no han cambiado mucho. Todavía se tiene un estereotipo de la viajera y tampoco se entiende que una aventurera vaya muy arreglada porque no cuadra. Creo que es una tontería.
Yo soy viajera y me gusta cuidar mi imagen. No por viajar por el mundo y ser aventurera tengo que descuidarme. Amelia Earhart, la mujer piloto que cruzó el Atlántico en solitario en el año 1932, se quejaba porque todos los periodistas le preguntaban por lo mismo, qué zapatos llevaba, qué tipo de pantalones le gustaba vestir durante los vuelos. Ella se quejaba y se decía: "¿Por qué no me preguntan a mí lo mismo que a Charles Lindbergh? Sobre la técnica de vuelo, si me cuesta volar o no..." Hay un estereotipo y, de hecho, a las mujeres viajeras se les sigue preguntado muchas cosas que son tópicos.


En el libro destaca la importancia de los salones literarios en la vida de estas mujeres, así como el éxito de sus relatos. ¿Era la literatura otra vía de escape para estas viajeras?

Efectivamente, los salones literarios eran unos lugares donde las mujeres podían reunirse y expresarse, demostrar que tenían el mismo nivel intelectual que los hombres, y de allí salieron intelectuales famosísimas. Muchas mujeres estaban al frente de estos salones literarios.

Las pioneras fueron nobles o religiosas de importantes familias. En la época victoriana eran ricas herederas... ¿El poder económico es la única forma de emancipación de las mujeres?

La verdad es que el tener dinero facilitaba que pudieran emprender viajes tan largos y tan costosos porque a ellas no las financiaba ninguna sociedad geográfica como a los exploradores. Las que más viajaron o más lejos llegaron eran aristócratas, mujeres que habían recibido una herencia o que tenían un apoyo económico. Eso no quiere decir que no haya habido otros casos de mujeres que han recurrido al comercio o al trueque en África. Por ejemplo, Mary Kinsley no tenía dinero, pero realizó su viaje haciendo intercambios de productos y fue sobreviviendo. Pero es una excepción. Es verdad que el dinero contribuyó a que llegaran más lejos en sus viajes.

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La entrevista en imágenes

Viajeras y viajeros
Método Mary Kingsley
Crítica a los cronistas
  Misoginia contra las viajeras
La importancia del dinero en los viajes

Sobre las viajeras


"En el siglo XIX algunas mujeres emancipadas se convirtieron en viajeras célebres. Los viajes fueron para ellas una válvula de escape, una forma de vivir en libertad, a veces sin perder los modales y la estricta moral de una dama. Nadie puede imaginar que una apacible y ama de casa burguesa dedicada a criar hijos se convierta un buen día en una intrépida aventurera. Y lo hacen cuando ya los hijos han crecido y ellas tienen más de 40 años". Fragmento del libro.


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"Las viajeras nos encontramos en serios aprietos. Si no decimos nada más de lo que se ha dicho ya, somos aburridas y no hemos observado nada. Si decimos cosas nuevas, se burlan de nosotras y nos acusan de fabulosas y románticas". Lady Mary Montagu, Constantinopla, 1718. Cita que aparece en el libro.


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"Las mujeres viajeras cuyas vidas hoy nos siguen fascinando tuvieron que enfrentarse además de todo lo dicho, a las presiones familiares, al escándalo y a la marginación por querer vivir una vida propia". Fragmento del libro.

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