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En la novela hay una gran relación entre música y literatura. Usted
escuchaba ciertas piezas musicales mientras redactaba la novela...
Bueno, no al mismo tiempo. No tengo esa capacidad para escuchar música
y escribir simultáneamente. Pero sí oía mucha música y escribía después,
o escribía y oía mucha música. Hubo una relación muy estrecha, sobre
todo con el tema de la novela, 'La Condenación de Fausto' de Berlioz.
Tanto la música como la literatura en su génesis están muy relacionadas.
¿Cree que con el tiempo se está perdiendo la musicalidad de la literatura?
No, no creo. Una prosa tiene siempre un ritmo, forzosamente, que es
su propia música. No hablemos de la poesía, que tiene que tener una
musicalidad propia o una negación de ciertas musicalidades tradicionales.
¿Qué fronteras narrativas le quedan por explorar?
No lo sé, esto me lo van a decir mis sueños... Y mis pesadillas.
¿Cree que se avecina un reconocimiento más extenso de la literatura
mexicana? Al prestigio internacional que ostenta usted desde hace tiempo,
se le acaba de sumar Elena Poniatowska con su Premio Alfaguara.
Elena es de mi generación, pero hay muchos escritores más jóvenes,
entre cuarenta y cincuenta años, y ¡oh sorpresa!, escritores de treinta
años como Jorge Volpi o Ignacio Padilla, que son excelentes
y que muestran ya que en México hay una literatura de gente muy joven
sumamente vigorosa.
En Instinto de Inez se deja en un segundo
plano el retrato mural de la sociedad para recuperar la imaginación
y la fantasía...
Siempre lo he hecho, lo hice en Aura,
Cumpleaños, Una
familia lejana, Constancia...
He escrito muchas novelas del género fantástico. Mi modelo es Balzac,
que escribió la Comedia humana,
el gran retrato social de Francia en el siglo XIX, al mismo tiempo que
escribió espléndidas novelas fantásticas como La
piel de Zapa, Serafita,
La música del absoluto... él fue
siempre un modelo para mí.
¿Cree quizá que en la temática social ya está todo dicho?
No, todo está dicho y nada está dicho. Siempre hay una manera nueva
de decir lo que siempre se ha dicho.
El género novelístico de Instinto de Inez
es un tanto peculiar. ¿Por qué le atrae tanto investigar con los géneros?
Porque he leído muy bien a Cervantes, por eso. Si hay alguien
que revoluciona el concepto de género de la novela es el fundador de
la novela moderna, que es Cervantes con
El Quijote. Todos los géneros posibles de la novela están
en El Quijote. Y yo digo: ¡Qué maravilla!
¿Por qué matar de anorexia la novela? Se nos adelgaza, a veces, demasiado
el género cuando puede ser un género tan generoso, y no es un juego
de palabras. Hay novelas que dependen de su amplitud, de su respiración
oceánica, ¿vamos a quitarle páginas al Doctor
Fausto de Mann, al Ulises
de Joyce o a Los sonámbulos
de Broch? Y esto no es negar las virtudes de la esbeltez, que
no de la anorexia, de Borges o Kafka. Y salto de Cervantes
a Herman Broch. El otro día leí un artículo en El País
donde se hablaba del infravalorado Herman Broch, que es un autor
que yo siempre he adorado, desde los 20 años. Y lo que tiene Broch
es una convocatoria de todos los géneros. Yo creo que no estoy haciendo
nada nuevo en este sentido, sino siguiendo lecciones de los grandes
maestros del pasado. Y también hay una razón interna fundamental de
la novela que es el experimento y la posibilidad de diversificar el
género.
¿Cree que Internet va a actuar como nexo de unión cultural o va acentuar
la división entre el primer mundo y los países pobres?
En cierto modo algunas de estas técnicas modernas parecen pertenecer
a un mundo de ricos y poderosos, pero no tiene por qué ser así. Se están
multiplicando a través de Internet las formas de comunicación entre
personas pero también entre grupos. El presidente Fox propuso
en Quebec una cosa que parece muy original: instalar cabinas de Internet
en los pequeños poblados de México y América Latina. Usar las técnicas para suplantar estas distancias que a menudo
afectan profundamente a la educación... Hay niños y niñas que tienen
que viajar tres horas para llegar a la escuela para encontrarse maestros
mal pagados y pocos útiles. Si muchos de estos problemas se pueden superar
mediante las técnicas modernas de la información, esto hay que apoyarlo.
¿Qué piensa de los autores que publican directamente en la Red?
Que siempre fracasan. El pobre Stephen King creyó que iba a hacer
millones publicando su novela en Internet y nadie estuvo dispuesto a
pagarle un dólar por página durante diez meses. Yo creo que el libro
es sagrado. Y respeto todas las formas de comunicación, todas me
parecen importantes. Las novedades las aplaudo y las acepto, pero defiendo
como Don Quijote el libro como una experiencia única, como una unidad
sagrada de comunicación del pensamiento. Es portátil, huele.. abrir
un libro es como abrir una mujer, una cosa espléndida. Yo creo que sin
libros el mundo se empobrecería de una manera absoluta. Respeto
todas las otras formas de comunicación, pero que no me toquen los libros.
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Bibliografía
seleccionada
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Aura
(1962)
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Cumpleaños (1969)
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Una familia lejana (1980)
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Gringo viejo (1985)
.
Constancia y otras novelas para vírgenes(1989)
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Diana
o la cazadora solitaria (1994)
.
Los años con Laura Díaz (1999)
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