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"Hay más de doscientos mil hijos de san Jaime Gil"
Carme Riera es escritora y catedrática de Literatura Española por la Universidad Autónoma de Barcelona. En su haber cuenta con el Premio Nacional de Narrativa y el Anagrama de Ensayo, entre otros, por su obra en castellano. Por su obra en catalán ha recibido el premio Prudenci Bertrana, Ramon Llull y Josep Pla, y más recientemente ha recibido desde Italia el premio Vittorini 2000 por Dins el darrer blau. Además, ha sido galardonada recientemente con la Creu de Sant Jordi que otorga la Generalitat de Catalunya. Esta brillante literata nacida en Mallorca acaba de publicar Partidarios de la felicidad, una antología comentada de la Escuela de Barcelona, y se ha prestado a compartir unos minutos con Telepolis.com para hablarnos de su último libro.

por Marta Pi Castelló

Redacción BCN



       Partidarios de la felicidad tiene un antecedente en el estudio que ya publicó en 1988 titulado La Escuela de Barcelona. ¿Por qué añadió más poetas en la antología de los que había en el estudio?

Porque había dos poetas de los que yo no hablaba extensamente que eran Lorenzo Gomis y Enrique Badosa. Ellos quedaron fuera de la maniobra de taller que organizó Carlos Barral con Jaime Gil de Biedma y José Agustín Goytisolo para darse a conocer conjuntamente. Ahora esta antología me permitía introducir a los otros.

Recientemente usted hizo unas declaraciones en las que afirmaba que hoy en día la Escuela de Barcelona es poéticamente más influyente que la generación del 27. ¿Qué indicios hay de ello?

Por ejemplo, un autor como Jaime Gil de Biedma es muy imitado y yo digo en broma, pero creo que es cierto, que hay más de doscientos mil hijos de san Jaime Gil y no cien mil hijos de san Luis y esto significa que la gente lee más a Jaime Gil en este momento de lo que puede leer a Luis Cernuda. O lee u oye a Goytisolo a través de los cantautores. En este sentido, son más influyentes y llegan más al público.

En el libro, usted comenta que existen paralelismos entre los dos grupos poéticos. ¿Cuáles?

Los poetas de la generación del 27 intentan también promocionarse conjuntamente a través de una antología que es la antología de 1932. Luego, los del 27 toman como mentor particular a Góngora, el poeta Góngora, y los de la Escuela de Barcelona toman a Antonio Machado. También hay una serie de actos en ateneos en ambos grupos.

¿Cómo definiría en pocas palabras la poética de la Escuela de Barcelona?

En un momento dado converge esta poética y ellos son poetas comprometidos con la realidad social, pero a pesar del compromiso nunca se visten el mono de obrero para hablar de esta realidad social. Otros aspectos unitivos creo que son la ironía, la narratividad de muchos de estos poemas, y el hecho de que la tertulia, las conversaciones, las copas, el estar en agradable compañía se convierte incluso a veces en carne de poema.

¿Hasta qué punto influyó su amistad en la obra del grupo de los 50?

Yo creo que mucho, es decir, en el grupo catalán muchísimo. Si ellos no hubieran sido un grupo de amigos, evidentemente, no hubiese habido esta maniobra de taller y en sus poemas no se hubiese visto reflejada esta serie de referencias a la amistad.


Jaime Gil de Biedma escribe una poesía marcadamente sensual, al mismo tiempo que condicionada, aunque no acomplejada, por su condición de homosexual…

No está condicionada por su condición de homosexual. No hay referencias a los muslos, que sí utilizó Lorca. Este componente está ahí pero él no se avergüenza. Él no va de homosexual, va de persona. Era un ejecutivo de la compañía de Filipinas, pertenecía a una familia tradicional y no tenía por qué hacer bandera de esto. A mí me parece que la actitud de Jaime Gil es la mejor.

Es una actitud contemporánea…

Exactamente. ¿Hacen lo mismo los heterosexuales? ¿Hacemos los heterosexuales bandera de nuestra sexualidad? No. No tenemos ninguna necesidad. Yo creo que lo interesante es que nadie tenga que hacer bandera de nada. Yo me considero una persona, lo de la heterosexualidad sería un añadido. Pues lo mismo en su caso. La sexualidad no tiene por qué estar definiéndose todos los días.

Un tema que marcó enormemente su poesía es el paso del tiempo. ¿Por qué no querían aceptar su propia decadencia?

Usted porque es muy joven y todavía no ha entendido lo que significa esto. La aceptación de la decadencia es algo trágico. Cuando el espejo te devuelve la imagen de alguien que te parece un desconocido pero que eres tú mismo es un momento realmente muy duro. Envejecer no tiene ninguna gracia. Jaime dice en un verso que tiene su gracia, pero no tiene ninguna.

Ellos eran partidarios de la felicidad pero… ¿en qué consistía dicha felicidad?

Lo dice muy bien el poema de Jaime Gil: conversar amigablemente, la noche que siempre es propicia, con abundantes copas sin pensar en el mañana, porque el mañana son las obligaciones, el trabajo. Beber en agradable compañía y hablar de vida y literatura y esperar que pase alguien maravilloso que nos vaya a cambiar la vida. Ésta es la felicidad.

¿Fueron felices?

Yo creo que sí. Yo creo que Jaime fue muy feliz en muchas ocasiones, que José Agustín también lo fue y que Carlos Barral también lo fue.

Usted nació en Mallorca. ¿Qué hay de mediterráneo en su propia obra?

Si algo me siento no es de aquí o de allí sino del Mediterráneo. Para mí el mar no tiene nada de literario, es una necesidad absolutamente vital.

En estos momentos está traduciendo su novela Cap al cel obert. Háblenos de ella.

Es una novela que habla de las relaciones entre Mallorca y Cuba. Se sitúa hacia el 1850, que es el momento que muchos inmigrantes van allí para hacer fortuna. Hay muchos que se enriquecen y vuelven a Cataluña o al País Vasco y son los que realmente hacen la Cataluña moderna y el País Vasco moderno. Es decir, la industrialización viene del dinero que llega de Cuba, y este dinero normalmente viene de la trata de negros y la esclavitud. Es muy importante tener la memoria activa y recordar lo que hemos sido y lo que somos.

¿Qué otros proyectos tiene para el futuro?

De momento publicar en castellano Por el cielo y más allá, que es la traducción de Cap al cel obert, y después estoy metida en un relato corto que espero terminar un día de éstos.

¿Le parece que la aparición de un medio como Internet es perjudicial para la literatura, o al contrario, va a ayudar a democratizar la información literaria?


No sé si a democratizar. A mí me importa un pito si se democratiza la literatura. Pero a lo que sí puede ayudar es a que la literatura llegue a más gente que le pueda interesar. Internet es un soporte. Yo lo uso, me comunico por correo electrónico y desde luego, estoy absolutamente a favor de Internet.



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