El proceso conocido como mundialización, así como sus detractores, parece destinado a arrastrar encontronazos. Los sucesos violentos que acompañan las protestas contra la mundialización económica se han cobrado sus primeras víctimas y victimarios. Entre el 9 y el 13 de noviembre tendrá lugar la Cumbre de la OMC en Doha (Qatar), un buen momento para plantear las preguntas más acuciantes en torno a este fenómeno.
Joan Andreanó-Weyland
Redacción Barcelona
Ver 2ª Parte >>

        ¿Qué es la globalización? ¿Cómo empezó? Y ¿por qué políticos de la talla de Lionel Jospin o Pascual Maragall comienzan a acercarse, ni que sea desde una óptica un tanto simplista, a los movimientos que se oponen a ella? Es más: ¿de verdad se oponen a la globalización los llamados antiglobalistas?

        Por extraño que parezca, las semillas del proceso de globalización germinaron en los años cuarenta y cincuenta. Fue un grupo de economistas, liderado por el austríaco Friedrich von Hayek, el que sentó las bases de la doctrina que, posteriormente, sería conocida como neoliberalismo. Contrariamente a lo que se suele pensar, las teorías de Von Hayek, de Milton Friedman y de la Escuela de Chicago no sólo eran antiliberales (en el sentido más cercano a Adam Smith y David Ricardo del término), sino que eran absolutamente impopulares en su época. El liberalismo clásico o 'keynesiano', que defendía el 'laissez faire' acompañado por una equilibrada dosis de estado socializante (es decir, comprendía que el deber del Estado era social, no económico) no podía aceptar unos postulados que reducían el Estado al mínimo, establecían un mal entendido 'darwinismo económico' en la sociedad y propugnaban la preponderancia del capital privado por encima de cualquier otra consideración.

$
$
$


"La finalidad del mercado no es crear empleos, y mucho menos la cohesión social. El mercado funciona para beneficio
de una minoría"

Susan George, Cómo ganar la guerra de las ideas

$
$
$

     Para que una idea prevalezca se ha de invertir dinero en ella. En su ensayo Cómo ganar la guerra de las ideas: lecciones de la derecha gramsciana, la activista Susan George explica pormenorizadamente la manera en que la Escuela de Chicago se estableció como un lobby de presión y fue introduciendo (forzando, a veces) sus ideas ultraliberales en los partidos políticos, los lobbies (grupos de presión) empresariales, los 'think-tanks' (grupos de pensamiento y desarrollo) universitarios y, sobre todo, en los medios de comunicación masivos. A través de una fortísima inversión económica y un esfuerzo ingente, la doctrina ultraliberal comenzó a impregnar la vida política. En los años 80, la pujanza económica de los Estados Unidos y la crisis del Reino Unido espolearon a dos de sus más fervientes defensores al poder. Ronald Reagan y Margaret Thatcher comenzaron a aplicar en la práctica, con resultados diversos, el neoliberalismo.

    Pero, ¿qué defiende el neoliberalismo? Básicamente, que el deber del Estado no es para con los ciudadanos, sino para con las empresas. El neoliberalismo supone el reverso (bastante tenebroso) del Estado del Bienestar. Según la Eescuela de Chicago, el Estado debe legislar lo menos posible y practicar el principio de no injerencia en asuntos corporativos. Llevado un poco más lejos, el neoliberalismo actual no supone una gran diferencia respecto al 'anarcocapitalismo' de Murray Rothbard.

$
$
$


"Por primera vez en la Historia, la gran mayoría de seres humanos no son indispensables para los pocos que
dominan la economía mundial"

Vivianne Forrester, El horror económico

$
$
$

       A fin de garantizar un flujo económico conveniente a los defensores del neoliberalismo, había que emplear organismos transnacionales que protegieran a las corporaciones de la injerencia estatal. Las corporaciones encontraron sus campeones. La Organización Mundial del Comercio (OMC) nace con el fin de detener los monopolios, garantizar un comercio justo y atacar las prácticas ilegales de las grandes corporaciones. Como es obvio, todos estos principios fueron desestimados por los Estados Unidos, que acabaron aceptando, tan sólo, el Acuerdo General de Tarifas y Comercio (GATT). Cuando, en 1995, los miembros del GATT se convirtieron en los miembros de la OMC, los principios básicos del ideario original habían sido traicionados y subvertidos. En palabras de Steven Staples, otro destacado activista, "la OMC se basa en la premisa de que el único papel legítimo de los gobiernos es dotarse de una fuerza militar que proteja los intereses de la nación y de una policía que garantice el orden interno".

$
$
$


"El verdadero rol de las fuerzas armadas de los U.S.A. será mantener el mundo asegurado para nuestra economía y abierto a nuestro asalto cultural. Para ello, causaremos
un buen número de muertos"
Documento interno del Pentágono, cit. por Susan George

$
$
$

    Los otros dos actores de la globalización del mercado son el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. El FMI fue creado con la única intención de evitar que las devaluaciones de moneda propiciasen la competencia desleal en los mercados, el llamado 'dumping' económico. Sin embargo, actualmente su rol es aconsejar la política económica mundial y distribuir préstamos a los países del llamado Tercer Mundo. El Banco Mundial es el órgano ejecutivo de estas acciones. La dura realidad es que, hoy en día, ambas instituciones son los órganos de que se valen los gobiernos (y, tras ellos, las corporaciones) para forzar los precios y las producciones que más convienen a sus intereses. La condonación total de la deuda externa, uno de los 'caballos de batalla' de la nueva izquierda, ha sido sistemáticamente evitada, bloqueada y falseada por ambos órganos.

      Por último, los lobbies de presión y los 'think tanks' ultraliberales, tales como el American Enterprise Institute, la Heritage Foundation, la Hoover Institution on War o la Mount Pelerin Society, gastan miles de millones al año en promover, con un enorme éxito, leyes de cariz ultraliberal. Un ejemplo de su poder es la adopción, por parte de la actual Administración Bush, del 'Programa de Defensa Antimisiles', iniciativa de la Fundación Heritage. El ejemplo no es casual. El sector corporativo más poderoso de todos es el armamentístico, como prueba Alice Slater en The Big Guns behind the Global War Machine. Un ejemplo: la Cumbre del 50º aniversario de la OTAN fue organizada por corporaciones armamentísticas como Raytheon y Boeing, que llegaron a esponsorizar con 250.000 dólares cada una (casi 50 millones de pesetas), para situar sus folletos en las agendas ministeriales.

Ver 2ª Parte >>

Esta semana...

Liberales y ultraliberales
Friedrich von Hayek
Milton Friedman
Escuela de Chicago
John M. Keynes
Adam Smith
David Ricardo
Murray Rothbard
  El Anarcocapitalismo
  Capitalismo y Egoísmo

Organismos y lobbies
FMI
Banco Mundial
OMC - WTO
GATT
OTAN
American Enterprise Institute
Fundación Heritage
  Partido Demócrata Liberal
  Fundación Olin

Internet
Informática
Dinero

Política
Comercio Electrónico
Nueva York

Corporaciones armamen-
tísticas
Raytheon
Boeing
General Dynamics
Lockheed Martin

Gobiernos y políticos
Estados Unidos
Italia
Jospin se acerca a la nueva izquierda
Maragall se acerca a los antiglobalistas

Otros enlaces
La pobreza en los Estados Unidos
Vigilando a las corporaciones
Human Rights Watch
  Consejo Económico USA-Qatar

Poderes 'ocultos'
La CIA
El FBI
La NSA
El Pentágono

Para este fin
de semana

UNA PELÍCULA
Scary Movie 2

UN REPORTAJE
NetLengua. ¿Por qué la Red se expresa así?

UN ENCUENTRO
Ciudades españolas Patrimonio de la Humanidad

UNA OBRA
Don Juan Tenorio


    el DIGITAL Weekend ¿Quieres subscribir a un amigo?