|
on
esta carga sobre los hombros, y también un papá muy influente,
Windows XP quiere convertirse
en la herramienta más preciada de los consumidores de informática.
Evidentemente juega con ventaja. No hay que olvidar que el 90%
de los ordenadores de todo el mundo utilizan Windows como sistema
operativo. Sin embargo, tiene todas las cartas para convertirse
en un revolucionario. El pistoletazo de salida le ha costado a
Microsoft la friolera de 200 millones de dólares, unos
38.000 millones de pesetas, en promociones varias. Desde una puesta
de largo espectacular en Nueva York a música de una diva como
Madonna, pasando por malogrados
bonsáis por correo o un cambio a última hora del americanísimo
'slogan' del producto. "Sí, tú puedes", la sensibilidad del estadounidense
queda salvaguardada, tío Sam.
Windows XP se alza como el
héroe, al puro estilo Bruce Willis, que va a sacar del
atolladero al alicaído mercado tecnológico. Representa el fin
de la era MS-DOS y el comienzo de una Red dinámica, donde
el XML
va ser cada vez más importante. Eso sí, si la banda ancha llega
finalmente no sólo a las empresas, sino a todos los hogares del
planeta. Mucho se ha escrito sobre las
ventajas de este nuevo sistema operativo, que se presenta,
a priori, más estable y más fácil de manejar que nunca. No obstante,
el producto estrella de Microsoft no está exento de controversia
y críticas. El lado más atractivo de la 'eXPeriencia' se contrapone
a las acusaciones más feroces de sus detractores.

|
@
@
@
|

El
90% de los ordenadores de todo el mundo utilizan Windows
como sistema operativo
 |
@
@
@
|
Las
continuas demandas judiciales no han ayudado demasiado a su
lanzamiento. Procomp,
la competencia unida, ha denunciado que Windows
XP es simplemente un paso más hacia la consolidación
del 'insancionable' monopolio de Microsoft. Resultado
de estas refriegas, el nuevo sistema operativo ha tenido que
sufrir, antes de salir al mercado, la amputación de las 'hiperanunciadas'
Smart
Tags
(tarjetas inteligentes) y el Internet
Explorer del escritorio. Gates se está dando cuenta
de que, además del software, Internet es esencial para sobrevivir
en el futuro. Eso sí, sin
contar con Java, por supuesto. Sus desavenencias con Sun
Microsystems han hecho que lo destierre para siempre del
Internet
Explorer 6. Así, o se tienen dos navegadores o miles de
sitios de Internet serán imposibles de visitar. Volvemos al
círculo cerrado.

En este sentido, la
polémica inclusión del Passport va en consonancia con
su estrategia.NET.
Se trata de un sistema que recopila la información personal
del usuario -nombre, números de teléfono, números de tarjeta
de crédito, etc.- y la almacena en bases de datos de Microsoft.
Con él, la compañía puede espiar todos los pasos que el cliente
hace en la Red. Además, uno se da cuenta demasiado tarde de
que el sistema Passport
le impide salir del 'Universo Microsoft' una vez ya está dentro.
Todo está tan predeterminado que se coartan las opciones del
usuario, su libertad para elegir. Igualmente, en el proceso
de instalación no se ofrece ninguna alternativa para las conexiones
de Internet. Automáticamente se decanta por MSN.
Sin
embargo, uno de los puntos más desquiciantes es el nuevo Windows
Media Player 8. Microsoft se ha apoyado en sus patentes
para impedir la interoperabilidad del software. Parece ser que
MP3, el formato más difundido, no es bienvenido pues
el XP
degrada hasta tal punto la calidad de su codificación y decodificación
que incita al uso exclusivo de las tecnologías propias (WMA).
Y siguen las carencias. Innumerables incompatibilidades con
viejos programas y miles de drivers para bajar de la Red. Además,
a la 'trouppe' de Gates se le olvidó intencionadamente
incorporar tecnologías como la inalámbrica Bluetooth
o la conexión USB
2.0. Aunque en este caso, y para ser justos, la ausencia
puede justificarse por su escasa implantación en el mercado.
|
@
@
@
|

Pese
a los intentos de Microsoft, el nuevo sistema operativo
es 'pirateable'
 |
@
@
@
|
No nos engañemos.
Las tecnologías XP requieren
mayor velocidad de la CPU y una memoria más grande. Hasta tal
punto que, prácticamente, imponen la adquisición -los fabricantes
ya se frotan las manos- de nuevo hardware que pueda sobrellevar
el software actualizado. No por nada Gates llegó a insinuar
que si un ordenador tiene más de 2 años, lo mejor es tirarlo
a la basura y comprarse uno nuevo. Los requerimientos de software
y hardware son, para la pequeña economía, exagerados. Si no
se dispone de un procesador de un mínimo de 233 MHz, 128 MB
de RAM y 1.5 GB de espacio en el disco duro, olvídese de cambiarse
al Windows XP. Por otro
lado, aquellas personas que compren un PC con el nuevo sistema
operativo se darán cuenta de que su máquina quedará deshabilitada
si cambian o mejoran únicamente 4 componentes. La solución:
volver a contactar con Microsoft para que les entregue
un nuevo código de activación. Mientras, no podrán utilizar
el equipo.
El
nuevo sistema
de licencias también ha hecho correr ríos de tinta. En un
claro intento de evitar la piratería, Microsoft ha impuesto
la obligación de, una vez vendido el producto, activarlo dentro
de los 30 días siguientes. Durante el proceso de activación, Windows
XP analiza el hardware instalado y crea un código numérico
que utilizará a modo de huella digital del ordenador. Así se asegura
que no vuelva a ser instalado en una máquina diferente. Nuevo
ordenador, nueva venta del producto y más dinerito en las arcas
de Redmond. Vaya, la reutilización del producto es casi
un delito. Pero, como todo en el mundo de la informática, nada
es infalible y ya se pueden encontrar fácilmente copias piratas
del Windows XP. En Tailandia
las venden por sólo 500 pesetas.

Hablando de infalibilidades,
la plataforma.NET es el punto más vulnerable y, por supuesto,
el blanco de la mayoría de hackers sedientos de revancha. Aunque
Microsoft alardeara, error imperdonable, de que su ambicioso
sistema operativo era a prueba
de 'bombas', la cruda realidad le ha hecho comerse esas mismas
palabras. Su proclamado cortafuegos ICF integrado (Internet
Connection Firewall) no ha podido evitar la evidencia de ciertos
agujeros. A tan sólo dos semanas de su comercialización
la empresa tuvo que publicar un parche de 20 MB, que no será el
último, para solventar los primeros problemas de programación.
Pero
Windows es siempre Windows y, nos guste o no, es
el sistema operativo dominante. Bill Gates ha aprendido
bien la lección: la cuestión es que se hable de uno, aunque sea
mal. De esta manera obtiene publicidad y la atención del mundo
informático. Los foros rebosan de opiniones contradictorias. Para
unos, el XP es de lo mejor
que han visto nunca, una nueva concepción de trabajo. Para otros,
habría que esperar de 6 a 12 meses antes de comprarlo. Sólo así
se podrá obtener el mejor resultado de un sistema operativo que
aún está en pañales y le hace falta madurar. Sin duda, desde el
nacimiento del primer
ordenador personal en 1981, las constantes críticas son las
que han hecho posible el desarrollo de más y mejores productos
informáticos. Nunca caen en saco roto y Microsoft, por
su bien, tomará buena nota de ellas.
|
 |