Ya
han llamado el primer estreno cinematográfico impulsado por
Internet, y ya se considera un fenómeno sin precedentes en
la historia del cine. El julio pasado, The
Blair Witch Project, una pequeña producción con un presupuesto
de tan sólo 35.000 dólares y con actores absolutamente desconocidos,
se estrenaba en tan sólo 27 pantallas de los Estados Unidos. La
distribuidora, en tono de guasa, prometió a sus jóvenes directores
un futbolín profesional si la película llegaba algún día a recaudar
10 millones de dólares.
El
primer fin de semana de exhibición, La
Bruja de Blair obtuvo millón y medio de dólares. A
la semana de ampliar la proyección a 1.101 salas, la recaudación
alcanzaba la inaudita cifra de 50 millones de dólares. En octubre,
el modesto filme ya había superado los 144 millones, convirtiéndose
en una de las películas más taquilleras de la historia.
¿Qué tenía de especial un seudo-documental, grabado con cámaras de
vídeo caseras, acerca de tres jóvenes cineastas que desaparecen
en el bosque en busca de una bruja de leyenda? Se ha dicho que
es la película más terrorífica de la historia del género. Sin
efectos especiales, el guión se basaba en el terror psicológico
y en el realismo de las situaciones. The
Blair Witch Project se convirtió en la película más
comentada del verano, y sus directores en figuras de portada en
los medios de mayor tirada del país.
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Unos salían blancos de miedo,
otros simplemente mareados por el estilo sobresaltado del
rodaje.
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Pero
lo más llamativo del éxito de La Bruja
de Blair, fue el método de promoción, que se realizó
casi exclusivamente por Internet. Unos desconocidos de Orlando,
Florida habían logrado con una página web el mismo efecto que
las feroces campañas de márketing que ya son de rigor para cualquier
película que aspire a arrasar en taquilla.
Sin darnos cuenta,
usamos Internet a nuestro favor como ninguna película lo había
hecho hasta entonces. Sin la Red, literalmente, no habríamos
conseguido ni la mitad de los ingresos. Internet es una poderosa
herramienta, y nuestra película lo ha demostrado, afirma
con convicción Eduardo Sánchez, uno de los dos directores
de La Bruja de Blair.
Este
treintañero cubano-americano hasta hace poco se ganaba la vida,
entre proyectos cinematográficos, trabajando de repartidor de
planos. Durante sus estudios de cine en la universidad de Florida
Central conoció al que sería su compañero de andanzas en varios
proyectos, Dan Myryck. Cuando se enteraron de que su modesta
producción había recaudado 50 millones de dólares en una semana,
Sánchez recuerda que lo primero que pensamos es…¡¡vaya,
pues ya tenemos futbolín!! ¡Pero ni en nuestros sueños más salvajes
nos imaginábamos que la película iba a recaudar 140 millones
de dólares!
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Ni en nuestros sueños más salvajes
nos imaginábamos que la película iba
a recaudar 140 millones de dólares.
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Sánchez
está seguro de que dentro de poco, Internet y la televisión
se fusionarán. Toda la publicidad se hará por Internet,
y todo será una página web. Sin embargo, el éxito de su
película comenzó por medios convencionales, cuando él y Myrick
pasaron algunas escenas de su obra recién terminada en "Split
Screen", un programa de la cadena de televisión por cable Independent
Film Channel. La reacción fue tremenda, y los co-directores,
junto con los demás miembros de su equipo creativo, llamado
Haxan, decidieron crear una página web para promocionar la película.
Esa es más o menos toda la publicidad que hicimos,
recuerda Sánchez.
Lo
más original es que en la web se presentaba la película como
si se trataran de hechos reales, con documentación de la supuesta
investigación policial. La página fue creciendo en popularidad
hasta que se celebró el festival de cine de Sundance
de 1999. Entonces llegó el verdadero golpe de suerte, ya que
la productora y distribuidora Artisan Entertainment, por cuyas
manos ha pasado otro éxito del verano, Buena
Vista Social Club, decidió comprar los derechos de
la película nada más terminar la proyección, a pesar de que ni
siquiera existía un guión escrito. El departamento de márketing
de Artisan se hizo cargo de la página web, haciéndola más atractiva
y creando una gran expectación antes del estreno oficial en
las salas de cine de los Estados Unidos.
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Una encuesta revela que alrededor
del 40%
de la gente que vio la película aún piensa que se trata
de hechos reales.
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Lejos de eliminar la controversia, el éxito de pantalla no hizo
más que alimentarla. Como años atrás La Guerra de los Mundos
de Orson Welles, The Blair Witch Project
demostró lo borrosa que puede ser la frontera entre la realidad
y la ficción. Sánchez aún se muestra sorprendido: Artisan
hizo una encuesta hace poco y, según ellos, alrededor del 40%
de la gente que vio la película aún piensa que se trata de hechos
reales. Te abre mucho los ojos el ver hasta qué punto los medios
de comunicación, en Estados Unidos, pueden tener influencia
sobre la gente". Blair Witch Project
ha demostrado que se puede hacer, y es completamente creíble,
aunque en realidad la historia es ficticia. Si no se lo hubiéramos
contado a nadie, lo más probable es que el 50 o 60% de la gente
creyera que la historia es verdadera.
Después del éxito de su primer film, Sánchez trabaja
en su próximo proyecto, una comedia que se estrenará este verano
2000 y que supone un giro de 180 grados respecto al terror de
Blair. ¿Pero será posible reproducir el éxito? Ahora mismo
estamos en la cumbre, pero ya veremos qué pasa. Debemos tener
presente que hay que rodar películas como hemos hecho hasta
ahora. Pasa a la siguiente película, sé creativo con ella, apasiónate
con ella. Mientras sigamos entusiasmados con lo que hacemos,
todo irá bien. Con algo de suerte a la gente le gustará el cine
que hacemos.

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