¿Le gusta el bingo, pero prefiere no ser visto en la sala de
juegos del barrio? ¿Le encantaría ir a un casino de lujo, pero no
puede permitirse un viaje a Las Vegas? Con Internet, ya no hay motivos
para quedarse con las ganas de jugar. Y es que uno de los crecimientos
más espectaculares de la Red se está dando en el negocio de las
apuestas online sobre pruebas deportivas y juegos de azar. Loterías,
casinos y otros profesionales del juego han descubierto que a muchos
internautas les gusta el riesgo, y ya existen cientos de páginas
web, muchas sin ningún tipo de control jurídico, que ofrecen un
sinfín de formas de perder dinero desde el confort del propio hogar.

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Ya hay casinos
virtuales en cerca
de 50 países
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Hace cinco años, la industria
de las apuestas online apenas si generaba ingresos. Según los
expertos, hoy día ya recauda más de 1.200 millones de dólares
USA al año, y se espera que esta nueva fuente de ingresos genere
más de 3.000 millones de dólares para el año 2002. Ésa
es la misma cifra que la industria tradicional del juego pagó
al Gobierno federal de los Estados Unidos hace 4 años
tan sólo en concepto de impuestos y licencias. Temerosos de
que sus homólogos virtuales les roben la clientela, los casinos
de EE.UU -una de las industrias
más lucrativas de este país - llevan meses presionando al Congreso
para que apruebe una ley que prohíba las apuestas y las loterías
por Internet. Un proyecto de ley fue propuesto en julio pasado,
pero salió derrotado en la Cámara de Representantes.
Los gigantes de Las Vegas siguen temblando, e incluso están
dispuestos a abrir sus propias páginas web a menos que el Gobierno
se decida a prohibir lo que consideran una competencia desleal.

Los casinos
virtuales tratan de
sumergir al internauta en un ambiente similar al de un casino
real mediante el uso de gran cantidad de gráficos interactivos
y fotos de alta calidad. En la página del Roman
Casino, un modelo masculino ataviado con un casco
de soldado romano y una falda roja de tablas - y con el pecho
al descubierto - invita a participar en "12 juegos espectaculares",
desde blackjack hasta la ruleta. El Caribbean
CyberCasino ofrece demostraciones en Flash de sus juegos
más populares. El Vegas
USA permite jugar en 12 idiomas - incluidos el inglés
y el canadiense, al parecer lenguas claramente diferenciadas.
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Internet está abriendo las puertas del "vicio"
en Estados donde el juego está prohibido
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Ninguno de
los casinos virtuales tiene su servidor en los EE.UU. Aunque ya
son cerca de 50 los países donde se pueden encontrar estas operadoras
de juegos online, Costa Rica es uno de los países más populares
para montar empresas de este tipo, ya que los gastos en concepto
de pagos al Gobierno se mantienen por debajo de los 10.000 dólares,
frente a los más de 250.000 dólares en el Caribe, donde están radicados
muchos otros. En España, donde la industria apenas empieza a coger
fuerza, nació en mayo Betzone.com,
una página web de apuestas deportivas. La página, cuya licencia
fue otorgada por la Comisión de Juego de la Isla de Man (Reino Unido),
ofrece "la posibilidad de apostar en más de
una docena de deportes de lo más diverso, en el propio idioma del
jugador, con su propia moneda y a cualquier hora". Ante el
potencial de esta incipiente industria, la Comunidad de Madrid empezaba
en marzo pasado a estudiar la legislación para gravar las apuestas
online.
Los gobiernos están empezando
a prestar atención a esta industria no sólo por su potencial como
fuente de impuestos, sino también porque las apuestas online están
en el límite de lo legal. Existen al menos 700 páginas web que no
se rigen por ningún tipo de regulación jurídica. Esto plantea problemas
para los clientes a la hora de asegurarse de que realmente van a
cobrar sus ganancias. Y según la Internet
Gaming Commission, una agencia especializada en vigilar
a esta industria, ni siquiera las empresas acreditadas tienen obligación
de someterse a ningún tipo de arbitraje en el caso de que un cliente
se queje de abuso. En un foro de discusión sobre los mejores y los
peores casinos virtuales de la Red, una persona con el apodo de
"Babe" se quejaba de que en cuatro ocasiones obtuvo ganancias de
más de 10.000 dólares y que en las cuatro tuvo problemas para cobrar.
"La primera vez tardaron un mes en mandarme el cheque y eso después
de amenazarles con hablar con quien les otorgó la licencia de juego.
Todavía no he recibido los otros tres pagos..."

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Una mujer se gastó
más de 70.000 dólares
en apuestas online
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La Internet Gaming Commission,
además de su labor de vigilancia, informa a los usuarios de
la "letra pequeña" de estos establecimientos virtuales, que
a menudo cobran al cliente un porcentaje por el pago de las
ganancias. El presidente de esa agencia, R. Whitson Carter,
avisa a los jugadores que estas empresas "pueden
hacer lo que quieran sin tenerle en cuenta a usted ni rendir
cuentas al gobierno de país alguno". En EE.UU., además,
donde algunos estados prohíben el juego, Internet está abriendo
las puertas del "vicio" sin que las autoridades locales puedan
hacer mucho por impedirlo. Los analistas de la industria del
juego admiten que la ley no tiene los recursos necesarios para
controlar quién apuesta o si la apuesta es legal.

Otro de los problemas que destacan los críticos de esta industria
es el crecimiento de los niveles de adicción al juego. Para el
año 2001 se espera que habrá unos 43 millones de jugadores virtuales
en el mundo, la mayoría procedentes de EE.UU., Canadá y Asia.
Cada día, cerca de un millón de estadounidenses hacen apuestas
online, y el año pasado se dió el caso de una mujer californiana
que se dedicaba a hacer apuestas por Internet desde su casa con
sus tarjetas de crédito, y que se gastó más de 70.000 dólares
de esta manera. Finalmente, su banco la llevó a juicio por no
pagar sus deudas. Lejos de amedrentarse, la mujer a su vez inició
un pleito contra el banco, además de contra Visa
y MasterCard,
alegando que la culpa era de ellos por haberle dejado gastarse
lo que no tenía, y que como además el juego está prohibido en
California, dichas empresas no tenían derecho a cobrar las deudas.
Visa aceptó el argumento, decidiendo perdonarle la deuda y enviar
una misiva a sus clientes declarando que "Las
apuestas por Internet pueden ser ilegales en su lugar de residencia.
Las tarjetas Visa sólo se pueden utilizar para transacciones legales".
Legales o no, las apuestas online siguen creciendo.
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