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"No
conduciría por Manhattan ni aunque me pagasen". Esta frase
pronto podría desaparecer de los labios de muchos neoyorkinos
que, entre un tráfico caótico y un transporte público agobiante,
suelen optar por lo segundo. Puede que más de uno cambie de parecer
cuando se entere de que existen empresas realmente dispuestas
a pagarles por conducir por Manhattan. O por Los Ángeles,
o por muchas otras áreas de EE.UU. Para ello, los conductores
tienen que aceptar que su automóvil se convierta en un anuncio
ambulante, e incluso hay una compañía que regala directamente
los coches forrados de publicidad. Para conseguirlos, no hay más
que conectarse a Internet.
Las
pioneras del sistema son dos empresas de California, que a través
de sus páginas web, permiten a todo ciudadano estadounidense con
carnet de conducir apuntarse a lo que parece todo un chollo: la
empresa Autowraps,
de San Francisco, ofrece entre 300 y 400 dólares mensuales a quien
deje que le cubran el coche con publicidad, y la empresa de Los
Ángeles FreeCars.com,
cuyo eslogan es "¿Por qué pagar? ¡Conduzca gratis!", ofrece
coches nuevos hasta un máximo de dos años, con posterior opción
de devolución o compra.
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"Hay
gente que pregunta si esto va en serio.
La respuesta es que sí"
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La
idea no es completamente novedosa, pues hace años que circulan
autobuses de ciudad con este tipo de publicidad "envolvente".
Pero los vehículos particulares se habían mantenido relativamente
monocromos, al menos hasta ahora. La iniciativa de explotar la
superficie virgen de los automóviles privados surgió hace alrededor
de un año en dos ciudades de California, donde el diseño urbano
requiere un uso constante del coche y gran parte de la población
sufre atascos de tráfico diarios. El fundador de Autowraps,
Dan Shifrin, dice que se le ocurrió la idea en un atasco en San
Francisco. Mirando por la ventanilla, vio un anuncio de Pepsi
en un camión cercano, y le entraron ganas de tomarse una Pepsi.
Y de repente vio las posibilidades. Autowraps, que aún
no tiene un año de antigüedad, ya ha cubierto 250 vehículos con
publicidad y tiene previsto llegar a los 10.000 para finales del
año que viene.

"Hay
gente que pregunta si esto va en serio" dice una representante
de FreeCars. "Y la respuesta es que sí. Tenemos una
lista de anunciantes que patrocinan nuestros pagos a los conductores.
Cuantos más anunciantes consigamos, más coches podremos ofrecer.
Y cada persona adicional que se apunta al programa nos ayuda a
conseguir más anunciantes. Éstos se benefician al llevar
su mensaje al público, y los conductores se benefician al recibir
un coche gratis o dinero por conducir el suyo propio". Yahoo!
y Kraft son algunas de las grandes compañías que ya
participan en los programas de FreeCars.com y Autowraps.
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"Los
anunciantes saben en todo momento la longitud, latitud y
velocidad de cada vehículo"
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El
sistema consiste en un cuidadoso proceso de selección de conductores
que se basa en un cuestionario. Este cuestionario, que en el caso
de FreeCars.com se extiende unas siete páginas, exige de
los interesados todo tipo de detalles sobre su estilo de vida:
desde las horas que pasan en el coche hasta el género de música
que escuchan, pasando por el tipo de comida que prefieren. Con
estos datos en mano, las empresas se ponen en contacto con los
anunciantes, que escogen a los conductores que mejor imagen y
cobertura puedan dar a su producto.

Pero
no se garantiza que todo el que se apunte al programa sea seleccionado.
Todo depende del estilo de vida de cada uno y del uso que hace
de su vehículo, y ni que decir tiene que los anunciantes se pirran
por la gente que se pasa horas en atascos de tráfico. Además,
FreeCars.com avisa de que investigará el pasado de todos
los candidatos seleccionados para ver si tienen algún delito a
sus espaldas, o si tienen deudas, o incluso si han recibido alguna
multa de tráfico.

La
pregunta que se hacen muchos usuarios potenciales es: ¿cómo se
aseguran las empresas de que el conductor está usando el auto
tanto como dice? Los anunciantes no se andan con chiquitas: cada
coche es equipado con un sistema de posicionamiento global GPS
que permite saber en todo momento la longitud, latitud y velocidad
de cada vehículo, y si está violando alguna norma de circulación.
Además, una vez al mes los coches tienen que pasar una inspección
especial para comprobar el kilometraje y asegurarse de que el
revestimiento publicitario no ha sufrido daños. En el caso de
Autowraps, los propietarios han de prometer lavar su vehículo
un mínimo de dos veces al mes...
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"Más
vale conducir un coche nuevo con publicidad que un trasto
viejo sin ella"
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La publicidad en sí es un revestimiento de vinilo que cubre
la carrocería entera del vehículo, así como las ventanillas
traseras, con una impresión digitalizada de un dibujo o foto
de alta calidad y gran colorido. El revestimiento se adhiere
como un guante a la superficie y convierte a cualquier tipo
de vehículo, ya sea un descapotable o un jeep, en un anuncio
más efectivo que una valla publicitaria. El tratamiento dura
unas ocho horas y se puede eliminar fácilmente, y tanto Autowraps
como FreeCars aseguran que que no daña la pintura original
del coche.
Aunque éstos coches
resultan llamativos y suelen suscitar exclamaciones de admiración,
hay quien se queja de que constituyen una forma de contaminación
visual y que ciudades como Los Angeles o Nueva York ya tienen
bastantes problemas medioambientales como para añadir uno
más. Pero por mucho que resulten chocantes, estos vehículos
son perfectamente legales. "Mientras cumplan con la normativa
de circulación vigente, estos coches pueden circular tranquilamente",
asegura Ken Brown, portavoz del Departamento de Vehículos
de Nueva York.

Y
la gente que se está apuntado para recibir un coche no acaba
de ver cuál es el problema. "No me parece que sea peor que
ver vallas publicitarias o autobuses con anuncios por todas
partes", dice Rachel Zemser. "Yo creo que la idea de
ofrecer productos gratuitos a cambio de publicidad está bien,
y puede que tenga bastante éxito entre los universitarios, que
a menudo no se pueden pagar un coche. Más vale conducir un coche
nuevo con publicidad que un trasto viejo sin ella".
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