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En Estados
Unidos el día después de Acción de Gracias, a finales de noviembre,
abre la veda de las compras de Navidad. Pero algo pasa en el paraíso
del exceso consumista: este año, las compras navideñas están de
capa caída. Al menos, las compras
on-line. Aunque se espera
que las ventas en establecimientos tradicionales aumenten en un
6% respecto del año pasado, las ventas por Internet no
están creciendo como se esperaba, y ello a pesar de que hay más
gente con acceso a la Red que nunca. ¿Por qué?
La
razón, sencillamente, es la desconfianza. Tras el desastre de
las navidades pasadas, cuando muchos regalos se perdieron o llegaron
tarde a su destino debido a que los comerciantes no estaban preparados
para semejante avalancha de pedidos, los consumidores ya no compran
a ciegas y se lo piensan mucho antes de encargar un regalo a través
del ordenador. Más de 50 comerciantes han tenido que cerrar sus
puertas electrónicas este año ante una verdadera hemorragia de
clientes, y los que aún sobreviven están tomando buena nota de
sus errores para no repetirlos este año. "El año pasado fue
la primera temporada navideña en la Red y muchos sitios de Internet
crecieron vertiginosamente de la noche a la mañana", dice
un representante de NetRatings,
una empresa que mide los índices de audiencia en Internet. "Pero
como hemos podido comprobar, desde entonces muchos de estos comerciantes
han desaparecido. Este año el ambiente es mucho más duro ya que
la Red ha madurado".
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"Nadie
está haciendo promesas
que no podrá cumplir"
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Toys R Us, la cadena mundial de juguetes, es uno de los
que el año pasado se lanzaron alegremente al mercado del comercio
electrónico sin reparar en los problemas logísticos, y que tuvo
que hacer frente a un juicio por parte de consumidores enojados
porque sus hijos no recibieron sus juguetes para el 25 de diciembre.
La juguetería incluso se ha tenido que asociar con Amazon.com
en un esfuerzo por reducir costes. Una empresa alimenticia, HoneyBakedHam
Co., también aterrizó en los tribunales por entregar tarde
los jamones encargados por ordenador. Incluso los grandes almacenes
Macy's, de Nueva York, se vieron en apuros para hacer sus
entregas a tiempo. Finalmente, para zanjar el asunto, en el mes
de julio pasado la Federal Trade Commission, una agencia
federal que vela por el cumplimiento de las leyes antitrust y
de los derechos del consumidor, aprobó una compensación de un
millón y medio de dólares para los compradores agraviados por
todos estos errores.
Así pues, a la
euforia electrónica de las navidades pasadas ha sucedido una temporada
de cautela. Un estudio de las páginas web de los mayores comerciantes
electrónicos en la Red, llevado a cabo por NetRatings,
muestra un crecimiento nulo del tráfico a finales de noviembre
respecto a las semanas pasadas. En comparación, el tráfico por
estas mismas fechas, el año pasado, ya se estaba multiplicando.
La venta de juguetes, por ejemplo, creció un 47% la temporada
pasada, mientras que esta temporada, de momento se está manteniendo
igual que el resto del año.
Este
año, para proteger a los consumidores del fraude, la Federal
Trade Commission publica una lista de consejos para realizar
las compras de navidad por Internet.
Los comerciantes, por su parte, se andan con pies de plomo y piden
a la gente que haga sus encargos con suficiente antelación para
evitar retrasos en la entrega. La Federación Nacional de Minoristas
asegura que estas navidades el comercio está mejor preparado y
que "nadie está haciendo promesas que no podrá cumplir".
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El Día de No Comprar Nada coge
fuerza en Estados Unidos
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A
pesar de todo, se espera que este año los estadounidenses se
gasten una media de 836 dólares por persona en regalos de navidad.
Y es que el estadounidense medio consume cinco veces más que
un mexicano, diez veces más que un chino y 30 veces más que
un indio, según una organización norteamericana dedicada a combatir
la cultura del consumismo. Desde 1992, un grupo de ciudadanos
celebra el llamado Buy
Nothing Day (el Día de No Comprar Nada) el cuarto viernes
de noviembre, que estadísticamente es el día que más compras
se realizan en todo el año. Esta vez, el programa del Buy
Nothing Day ha incluido una mujer disfrazada de "Satan Claus"
que, instalada en un centro comercial de California, explicaba
las maldades del consumismo excesivo. Lo cual no evitará que
en estas fechas los estadounidenses utilicen sus tarjetas de
crédito a razón de 145 millones de dólares la hora, eso sí,
en las tiendas verdaderas mucho más que en las virtuales.
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