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en los 80 la televisión de nuestro país sufría una importante
revolución. No nos referimos a la llegada de las privadas, sino
a la colonización que vivieron las sobremesas por un sinfín
de interminables series latinoamericanas. Los venezolanos,
argentinos y mexicanos nos descubrieron el gusto por los entuertos,
los líos de familia en los que terminabas por no tener ni idea quién
era hermano, hijo, padre o sobrino de quién, y los amoríos turbulentos
de la pareja protagonista.
La moda pasó y aunque Boris Izaguirre (uno de los más retorcidos
guionistas de esas series) sea un monstruo mediático en España,
el mundillo del culebrón ha cambiado radicalmente: Quién
te ha visto y quién te ve... Los españolitos han tomado el relevo
y las televisiones se llenan de series de producción propia con
argumentos dignos de aquellos antepasados. Pero hay una
esperanza para el culebrón duro y es, ¡cómo no!, Internet.
Según las estadísticas casi el 80 % de los cibernautas adultos
busca entretenimiento en la Red. Tal vez por ello, los encargados
de todo el mundo de inventar nuevos contenidos para la WWW están
creando talk shows y diginovelas seriadas. No es para menos,
ya que en los últimos años el sector de los programas por capítulos
se ha convertido en un negocio para Internet absolutamente rentable:
se estima que un episodio de una serie on-line cuesta entre 10.000
y 50.000 dólares (unos 9 millones de pesetas), mucho menos
que una novela televisiva, y las ganancias pueden llegar a duplicar
estas cifras. No es de extrañar que muchos empresarios lancen
diginovelas, ya que las ventajas son claras: público fidelizado,
target específico y audiencia asegurada.
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En los últimos años el sector de los programas por capítulos
se ha convertido en un negocio para Internet absolutamente
rentable
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América Latina, la
tierra de los culebrones, pronto se lanzó a la conquista de un
terreno al final demostrarían su superioridad. En
sus inicios los seriales latinos se difundieron en la Red
como transcripciones de dramáticos radiados. El internauta podía
leer los guiones, capítulo tras capítulo, y después adquirir el
original a través de CD o casetes. Habían nacido los primeros
ciberculebrones. Pronto se optimizaron para la Red programas
como el Quick Time o el Real Player y fue entonces cuando apostaron
por la imagen. Con la interactividad por bandera, la mayoría de
diginovelas se pasarían a desarrollar a partir de las sugerencias
y opiniones del espectador.
El primer
portal latino que programó seriales on-line, sólo para
sus abonados, fue UOL.
El éxito llegó tan rápido que por su sitio brasileño ya han
pasado casi una decena de ciberseriales: O
Cazador, Escravos
de Jó, Dossier
Greenwar, A
morta viva... Siguiendo este ejemplo, pero
con emisión en abierto, primero Yupi!
y después Ciudad
Futura, lanzarían Las
alas del amor, que fue catalogada como "la
primera cibernovela interactiva en español en la que tú
controlas los hilos de la marioneta y nos dices cómo transcurrirá
la historia". En este experimento los latinos apostaron
por lo clásico, con una trama digna de aquellas Dama
de Rosa o Cristal:
"amor, pasión, crimen, intrigas, lágrimas, romance...".
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margen de lo puramente on-line, en nuestro país las cibernovelas
más famosas son las que nacen asociadas a un programa
de TV
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En España, la fiebre
de los ciberculebrones ha llegado durante el último año.
Después del verano de 2000 nació e-namorate.
Desde la Ventana
indiscreta.com, los usuarios pueden disfrutar de un
típico culebrón coral, con intervenciones de algunos miembros
de la familia Pajares. El argumento va de muy progre y avanzado,
ya que se centra en el tema de la homosexualidad y el ambiente
gay. La interactividad se limita a un chat y un foro, y como
novedad el fan se puede suscribir a la base de datos para recibir
en su correo información sobre la serie.
Al margen de lo puramente
on-line, en nuestro país las cibernovelas más famosas
son las que nacen asociadas a un programa de TV. Es el caso
de Vidas
desesperadas: "La serie de Desesperado
Club Social para Internet en la que tú eres
el protagonista". Los presentadores del programa de Antena3
son los personajes de este serial y en la línea del programa,
Vidas desesperadas
trata el día a día de los jóvenes. Los problemas y situaciones
que plantea se resuelven mediante encuestas a los internautas
y así se decide la trama de los episodios. Y del tirón de la
TV también nacen productos a posteriori, éste es el caso de
Se
busca un cadáver, la serie para Internet de los
ex miembros de Al
salir de clase, Daniel Huarte, Rodolfo
Sancho y Mariano Alameda. Los actores fundaron la
productora Ketincrepo
y se embarcaron en esta disparatada serie de intriga y suspense
con todos los ingredientes típicos del género: un cadáver que
aparece y desaparece, un medium, una dama enigmática... La interactividad
se limita a un chat para los seguidores del serial.
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El ciberculebrón está creando un nuevo lenguaje audiovisual
que no permite virtuosismos técnicos
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Además
de estos ejemplos, los sitios españoles cada vez apuestan más
fuerte por este tipo de productos. Desde Plus.es
Javi
& Lucy, "el serial de amor que está revolucionando
Internet", o La
cuadrilla espacial suministran pequeñas dosis
de humor para los internautas. Otras series como Aulas
de sangre "La primera serie de suspense para
Internet", proporcionan adrenalina en forma de pildorillas
de "teen horror". Porque, los creadores de los ciberseriales
tienen cada vez más claro que en Internet lo bueno, si breve,
dos veces bueno.
Y es que el género
del culebrón on-line tiene tantas ventajas como desventajas,
ya que los problemas técnicos y la calidad de los programas
de vídeo on-line son las grandes asignaturas pendientes. La
fidelización del público está muy bien, el usar los ciberculebrones
como gancho para sumar visitas puede parecer un gran invento,
pero no nos engañemos: ¿Quién puede esperar media hora, en
tarifa plana, para disfrutar de 15 minutos de serial? Por
todo esto, el ciberculebrón está creando un nuevo lenguaje
audiovisual que no permite virtuosismos técnicos: con planos
sencillos, sin trávelings, panorámicas ni zooms; y que requiere
gran síntesis en el desarrollo de la acción, para acortar los
episodios y facilitar la velocidad de descarga.
¿Es
el ciberculebrón la gran opción de ocio en la Red? Hoy,
aún es pronto para resolver esta pregunta. Lo que está claro
es que al internauta le seduce la idea de jugar a ser un pequeño
dios y dictar el destino de unos personajillos. Así que, podemos
apostar porque, en cuanto se solventen los problemas técnicos,
todos nos volvamos tan adictos a los seriales en la Red,
como en su día lo fuimos de los culebrones televisados.
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