|
"Una oficina sin papel
tiene las mismas probabilidades de hacerse realidad que un cuarto
de baño sin papel". Así de contundente se pronunciaba en 1984
el presidente de Apple, Steve Jobs, en referencia
a un ideal pregonado desde hacía años: un lugar de trabajo
sin papeles, donde todas las transacciones se
harían exclusivamente de forma
electrónica. De la oficina sin papel se pasó
a hablar de la sociedad sin papel, un mundo completamente digitalizado
donde el papel sería innecesario. En 1970, el conocido escritor
futurista Alvin
Toffler ya había asegurado en su libro "Future
Shock" que "hacer copias de papel de un documento
constituye un uso primitivo de las máquinas y una violación de
su verdadero espíritu". Pero, entrado el siglo XXI, este ideal
todavía parece lejos de haberse cumplido incluso en los países
más industrializados del mundo. En Estados Unidos, el uso de papel
de impresora se ha incrementado en un 30% en la última década,
según la Asociación
Estadounidense de Pasta y Papel. Y en España, coincidiendo
con la penetración de los ordenadores personales en los hogares,
el consumo de papel para impresión ha crecido un 162% en los últimos
15 años, según datos de ASPAPEL
(Asociación Nacional de Fabricantes de Pasta, Papel y Cartón).
|
@
@
@
|
"Una
oficina sin papel tiene las mismas probabilidades de hacerse
realidad que un cuarto de baño sin papel"

|
@
@
@
|
Está claro que la
revolución electrónica
todavía no ha llegado. Pero puede que esté simplemente
tardando algo más de lo esperado. Un informe especializado de
la prestigiosa consultoría Boston
Consulting Group estima que para el año 2003, Internet
recortará la demanda de papel en 2,7 millones de toneladas. A
partir de entonces, y a pesar de la dificultad de hacer estimaciones
a tan largo plazo, la demanda de papel podría descender de forma
vertiginosa. La
Asociación Europea del Papel (PRIMA) estima que
el crecimiento sólo continuará hasta finales de esta década, y
que en ese momento la influencia
de Internet y sus aplicaciones (libros electrónicos,
etc.) se empezará a notar. "Al igual que el CD-ROM fue el causante
de una caída espectacular de la venta de enciclopedias tradicionales,
Internet tendrá un impacto similar en el uso de periódicos, catálogos
y sobres", señala un informe de Global
Environment and Technology Foundation, un centro de investigación
estadounidense. Por su parte, la Comisión de Comercio Exterior
de los EE.UU. asegura que "el auge de Internet como nueva
fuente de información crea nuevos retos para la prensa tradicional
y, por ende, para el papel periódico".

Pasarse al documento
digital tiene ventajas económicas, sobre todo
para aquellas organizaciones que dependen mucho del papel. Algunos
centros de enseñanza estadounidenses, por ejemplo, ya permiten
a sus alumnos matricularse on-line. Sólo en la facultad de Ciencias
Empresariales del Massachussets Institute of Technology (MIT),
la matriculación electrónica le está ahorrando a la universidad
cerca de medio millón de hojas de papel al año. Algunos profesores
como Eli Noam, director del Instituto de Teleinformación
de Columbia University, preparan sus clases para evitar a
toda costa el uso de papel: el material de lectura está disponible
en Internet, las clases se dan en PowerPoint, y los exámenes se
hacen por ordenador. También hay consideraciones medioambientales:
la fabricación de papel es una de las industrias que más energía
consume en los Estados Unidos, y la sustitución del papel por
documentos electrónicos podría ahorrar el equivalente a 10 millones
de toneladas métricas de dióxido de carbono, según el Boston
Consulting Group. Y en cuanto a la tecnología se refiere,
ya existe software que permite a las empresas mantener todo tipo
de documentación, desde cartas firmadas hasta bases de datos,
en una red compartida
en Internet. Incluso hay programas que permiten
tomar notas al margen de un documento de texto, simulando los
apuntes tomados a mano en un folio.
|
@
@ @
|
La cuestión fundamental reside
en saber si Internet y el papel son soportes excluyentes

|
@
@
@
|
En
tal caso, ¿por qué sigue aumentando el uso del papel? Un
experto en tecnologías de la información de la Universidad de
Princeton, Edward Tenner, asegura que el fenómeno
se explica al entender que el control directo sobre el uso del
papel ha pasado a manos de los consumidores, que gracias a sus
impresoras y PCs particulares han asumido, en cierto modo, el
rol de las editoriales y de las imprentas. "¿Cómo es
que nadie vio que el microchip se iba a convertir en el mejor
aliado del papel?", se preguntaba en un ensayo publicado en
1988 en la revista Harvard Magazine. Por otra parte, la
tecnología aún tiene camino por recorrer: muchas pantallas de
ordenador siguen siendo poco interactivas, cansan la vista, y
es difícil llevarlas a todas partes como se lleva un folio. Y
al haber crecido en una cultura
del papel, hay gente que sencillamente no se
encuentra a gusto trabajando con ordenadores. Pero esto podría
cambiar si la lectura
y escritura digitales se vuelven más cómodas.
Un investigador de Microsoft especializado en el desarrollo
de libros electrónicos, William Hill, observaba en 1999
que la mayoría de la gente lee una media de tres párrafos en la
pantalla antes de dar al botón de imprimir: "Lo interesante
es que el 95% de los documentos de negocios que se encuentran
on-line no se imprimirían si se pudieran leer cómodamente".
La cuestión fundamental
reside en saber si Internet
y el papel son soportes excluyentes o complementarios,
y si siempre será así. La industria papelera es optimista y estima
que Internet es una nueva forma de distribución de la información
que estimula el uso del papel, ya que antes se imprimía y después
se distribuía, mientras que ahora se distribuye y es el receptor
quien imprime. "En la práctica se está demostrando que Internet,
el correo electrónico y el comercio electrónico están resultando
importantes estimuladores del consumo del papel", afirma Carlos
Reinoso, director de ASPAPEL. Y, de momento, ni los
ecologistas son capaces de imaginar un futuro completamente carente
de papel. Joseph Romm, del Centro para soluciones climáticas
y energéticas, cree que "no tendremos un futuro sin papel,
pero sí un futuro en que el consumo de papel por cada dólar del
PIB caerá de forma significativa".
|
 |