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Dolor en el dorso de la mano y
en la muñeca, entumecimiento de los dedos, calambres en los codos...
Éstos son algunos de los problemas que sufre el 80% de las personas
que trabajan con un ordenador en Estados Unidos. Los problemas
físicos relacionados con el uso continuado de los ordenadores
están adquiriendo proporciones epidémicas y en las oficinas ya
es habitual que algún empleado esté de baja por dolencias como
el síndrome del túnel carpiano,
también conocido como síndrome del ratón.
Esta patología, que consiste en la compresión de un nervio de
la muñeca y que puede dejar la mano inutilizada, ya afecta a siete
millones de estadounidenses y es responsable del 60% de las lesiones
laborales. Según un estudio del Departamento de Trabajo de
Estados Unidos, este tipo de dolencias le cuestan a las empresas
100 millones de dólares al año en ausencias laborales, unos 186.000
millones de pesetas.
Debido a las graves consecuencias
y a los costes económicos del síndrome
del ratón, el mercado estadounidense se ha inundado
de ratones de nueva generación y de alternativas "para hacer
clic" que son más saludables para la mano. De entrada, uno
puede calcular cuántos clics realiza al día, a la semana o al
año con un programa llamado Mousecount. Este software está
diseñado para estudios de ergonomía, pero puede dar una idea del
esfuerzo que se hace con la muñeca delante del ordenador.
Para evitar clicar con
demasiada frecuencia, hay varios sistemas como Mousetool:
un programa que "hace clic" por nosotros, de forma automática,
cada vez que detecta una pausa en el movimiento del ratón. Es
decir, que se adelanta al movimiento del usuario. Otro sistema
para no castigar la mano es el ratón a pedales que ofrece
la empresa Bilbo de California. El ratón lo forman dos
pedales como los de un órgano, que se pisan con el pie derecho
o izquierdo simulando los botones del ratón. La compañía empezó
a ofrecer este sistema a los minusválidos, pero en vista de la
epidemia de síndrome del ratón
ha decidido ofrecerlo al público en general. No obstante, el ratón
a pedales, llamado Step on it ("písalo"), tiene un problema:
sirve para clicar, pero no como cursor.
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Mira, mamá, sin manos: el ratón a pedales

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Para señalar sin utilizar
las manos existen varios productos que funcionan con una luz infrarroja.
El usuario se coloca en la cabeza una cinta que emite un punto
de luz, que se controla moviendo la cabeza y funciona como un
cursor. La compañía Eye Control Technologies ofrece otro
cursor de luz que consiste en un par de gafas llamadas Natural
Point TrackIR, que comenzaron a venderse a los internautas
con discapacidades en las manos, pero que ahora tienen a las víctimas
del síndrome del ratón como
principales clientes, y cuyo precio ha bajado hasta los 99 dólares,
unas 18.600 pesetas. Los programas de reconocimiento de voz,
dirigidos especialmente a los ciegos, también han comenzado a
ser utilizados por aquellas personas que sufren dolores al usar
el ratón.
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Los expertos recomiendan descansar
cinco minutos de cada 40 que se pasan
delante del ordenador

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Algunos internautas han
empezado a fijarse en las herramientas que utilizan las personas
que pasan muchísimas horas delante del ordenador, como los diseñadores
gráficos, y han decidido adoptar instrumentos como el lápiz
digital. Una herramienta que, entre otras cosas, hace las
funciones de un ratón y requiere el mismo esfuerzo que escribir
con un lápiz normal. Otra alternativa para evitar el síndrome
del túnel carpiano y seguir utlizando el ratón son
los guantes biomédicos como Softflex o las pulseras como
Mbrace. Ambos están diseñados para absorber la tensión
que provoca en los nervios de la mano los repetidos movimientos
con el ratón y el teclado.
Pero, aunque uno cuente
con ratones alternativos, los expertos en ergonomía recomiendan
tomarse "microbreaks", es decir, hacer pausas cada
cierto tiempo. Se considera imprescindible tomarse un respiro
de cinco minutos, cada 40 de trabajo, y si se puede,
con más frecuencia todavía. El problema es que cuando uno está
inmerso en el ciberespacio, aporreando las teclas o agobiado por
las limitaciones de tiempo, las horas pasan volando y a uno se
le olvida hacer un descanso. Para no despistarse existen varios
softwares como PauseMe o RemindMe, que nos avisan
de que ya es hora de hacer la micropausa. Este hábito no
sólo previene las lesiones relacionadas con los movimientos repetitivos
como el síndrome del ratón,
sino que también es útil para contrarrestar otros peligros
del ordenador como la mala postura en el asiento o el cansancio
ocular.
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