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Los
Reyes Magos ya pueden jubilar a los camellos. Para Santa Claus,
se acabó la gimnasia nocturna por chimeneas llenas de hollín.
Con un ordenador y una conexión a Internet, estos sufridos personajes
ya pueden hacer su trabajo desde sus propios despachos en el
desierto y en el Polo Norte. Y es que muchos niños ya están
escribiendo sus cartas de Navidad por correo electrónico, y
varias páginas web les ofrecen la posibilidad de publicar listas
detalladas de los regalos que desean, para ponérselo fácil a
los familiares carrozas que no aún no estén al corriente de
cuáles son los juguetes de moda esta temporada.
Estos
no tienen más que consultar la lista por Internet, encargar
los artículos en la página web correspondiente, y los comerciantes
se encargarán incluso de envolver y entregar los paquetes al
domicilio indicado. Y efectivamente, este año los Reyes y Santa
Claus están dejando atrás camellos y renos a favor de los ratones
--de ordenador.
Las
ventas por Internet se han disparado esta temporada en Estados
Unidos, donde se espera que el volumen de ventas alcance los
6.000 millones de dólares, el doble que las navidades pasadas.
Según una encuesta de mercado reciente, más de la mitad de los
comerciantes electrónicos de ese país afirman estar superando
sus expectativas de beneficios. Y es que los estadounidenses
ya usan la red de forma habitual para hacer todo tipo de compras,
desde automóviles hasta acelgas. Para muchos, ya no es cuestión
de si deberían comprar por Internet, sino de qué comerciante
electrónico les ofrece el mejor servicio. Y por estas fechas,
cualquier servicio puede parecer más apetecible que horas de
agonía en unos grandes almacenes luchando por el último ejemplar
de Pokémon.
En
el Viejo Continente todavía reina bastante escepticismo, sobre
todo por la desconfianza en la seguridad de las transacciones
electrónicas. Los europeos, que aún no conciben de encargar
la verdura de la semana por la pantalla del ordenador, siguen
limitando la mayoría de sus compras en la red a música y libros,
pero se espera un gran incremento del comercio electrónico a
partir del año 2003, cuando 60 millones de europeos ya tengan
acceso a Internet y ésta se convierta en parte integral de la
vida diaria.
En
Latinoamérica también, se espera un boom inminente de las transacciones
electrónicas. Y lo último que viene es la posibilidad de invertir
un porcentaje del montante de cada compra en un fondo de inversiones
que haya concertado un acuerdo con el comerciante electrónico.
Dentro de unos años, hacer las compras en tiendas virtuales
será algo tan habitual como el hacerlas en tiendas de "ladrillos
y argamasa".
Redacción Nueva York.
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