| El Fin de SEMANA I Fumadores SIN FRONTERAS I up-DATE |
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| Acaba de saltar a la aventura con su propia editorial dedicada a potenciar el espíritu Fanhunter que tantos éxitos ya le ha brindado. Está exultante, lleno de ilusión y de proyectos: sueña con una cadena restaurantes Fanhunter, prepara la serie de animación en Internet... La realidad es que los narizones están invadiendo todas las tiendas del país y que pronto sus personajes: Don Depresor, John Konstantin o Belit rivalizarán en popularidad con cualquier superhéroe. ¿Cómo nació el primer Narizón? Cuando era muy pequeñito, debía tener 7 u 8 años... Me di cuenta de que eran muy fáciles de dibujar y de que podía dibujar muchos a la vez. Pero los narizones tal y como son hoy nacieron en las clases de Derecho Romano de la UB, durante las que me aburría muchísimo. ¿El universo Fanhunter también es fruto del Derecho? Para Fanhunter me inspiré en los propios lectores, en los fans. Me di cuenta de que hay historias muy simpáticas que narrar, porque son gente muy peculiar que ama lo que lee. Además yo soy uno de ellos, así que me inspiré en mí, en mis facetas de freak y de lector de comics. ¿Así que tus tiras Fan con nata son autobiográficas? Totalmente. Presenté estas tiras en Planeta de Agostini, justo antes de entrar a trabajar allí. Ellos me propusieron recopilarlo en páginas de nueve viñetas y explicar una historia "coherente", teniendo en cuenta lo difícil que es explicar algo coherente sobre fans. Cuando empezabas a publicar, ¿esperabas llegar a fundar tu propia editorial Fanhunter? La verdad es que estamos sorprendidos. Hasta hace poco era un cómic en blanco y negro que se vendía en librerías especializadas, pero hemos conectado con tanta gente que incluso nos supera, y esperamos que la cosa vaya a más. ¿Cómo explicas que un universo lleno de guiños para el fan haya calado en el gran público? Porque ha abierto mercado. Hay muchos lazos en común entre un dibujante de comics, un lector de novelas de fantasía, un jugador de videoconsolas o de Rol e incluso con la gente que escucha cierto tipo de música. Así que los hemos unido a todos y ahora los últimos que hemos incluido son los internautas, porque hay que estar con los tiempos. ¿Adaptarse a los gustos del lector lleva al triunfo? Hay que tener en cuenta que los planteamientos de hace 20 años ya no funcionan. El mundo del cómic tiene mucha competencia, otras formas de expresión y de ocio con las que pelearse. Aglutínalas todas en un mismo producto y tendrás un éxito asegurado. Al dejar una gran editorial recuperan más libertad los que son editores y autores a la vez porque cuando la decisión última es tuya, gana el producto ¿Sientes vértigo ante tu nueva aventura editorial? Siento auténtico pánico, terror, agorafobia... ¡De todo!. Porque supone, después de 11 años de carrera, volver al principio: a la autoedición. Es tu dinero, es tu forma de crear y tienes la responsabilidad de seguir editando buenas obras y de levantar una empresa. ¿Cels Piñol, empresario, va a acabar con Cels Piñol, dibujante de cómics? Voy a intentar que eso no pase. Desde el mes de noviembre que dejé Planeta he tenido que ocuparme de un montón de cosas, ¡incluso llevo varios meses sin leer comics!. Pero pronto volveré a publicar narizones que es lo que esperan encontrar mis lectores en la librería. Ellos no quieren un Cels empresario, quieren un Cels divertido. ¿Vas a seguir apostando por jóvenes promesas, igual que hiciste durante tu dirección de la línea Laberinto de Planeta? No, no podremos hacerlo. Cuando yo asumí esa línea, quería abrirla a un público muy joven, a los chavalines que ahora compran cómics, potenciando a autores para ellos. Pero esas no eran las tendencias de la editorial, así que dirigí todos mis esfuerzos a potenciar la línea Fanhunter. En cambio, la línea Laberinto se hundió porque no la apoyaron. ¿Al abandonar Planeta has recuperado tu libertad? Sí, muchísima. Recuperamos más los que somos editores y autores a la vez porque cuando se tiene que mirar el producto final, si la decisión última es tuya, gana el producto. Ahora yo soy el último responsable, así que he ganado muchísima libertad. Me gusta el tebeo, con su olor y su sabor a tebeo. Pero si sólo me quedara en el papel puede que el futuro se viera muy negro, hay que saltar al formato digital Volvamos a Fanhunter. Otro de los productos estrella es el juego de Rol, ¿cómo se os ocurrió pasar del cómic al juego? Como surgen todas estas ideas: en un bar. Tomando una cerveza, por el año 92, en pleno auge del Rol, pensé que si la gente se sentía identificada en el cómic, el vivirlo en un juego sería perfecto. Así que se lo planteé a dos amigos, Chema Pamundi y a Xavi Garriga y lo tiramos adelante hasta que se convirtió en el segundo más vendido después de Vampiro. ¿El fan llega al cómic a través del Rol? Nos ayuda mucho y estamos muy coordinados, pero de momento el cómic vende muchísimos más ejemplares que el juego de Rol. Además, ahora queremos crear más cosas, juegos de cartas, merchandising y también meternos en Internet para que el público llegue de todos lados. ¿Para cuando la serie de animación en Internet? Estamos en ello, lo tenemos en perspectiva... A mí me gusta el tebeo, con su olor y su sabor a Tebeo. Pero si sólo me quedara en el papel puede que el futuro se viera muy negro, hay que saltar al formato digital. Ya sólo te quedará montar Dickworld... Bueno, hablaremos con Universal Studios o con Dreamworks e intentaremos crear algo que sea la interactividad total: métete en un parque temático y defiende tu colección de cómics. Con atracciones como batallitas de pistolas láser, un restaurante temático o un mega-cómic hecho por todos los visitantes del parque (risas). |
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