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Rosa Montero escribe desde 1976 en exclusiva para El País. Desde su columna en la contraportada, la periodista nos obsequia con su manera de ver la vida, siempre crítica y llena de frescura. Su trabajo ha sido galardonado con el Premio Nacional de Periodismo (1981) y el Premio Primavera de Novela (1997) por su obra La hija del caníbal, de la que vendió más de 250.000 ejemplares. Ahora le toca el turno a El corazón del tártaro.
por Esther Veiga y Sandra García Redacción BCN



       Rosa Montero ha descendido hasta el lugar más despiadado del infierno para mostrarnos su lado más cruel en El corazón del tártaro. Un averno repleto de fantasmas que nos persiguen durante toda nuestra vida, pero a los que podemos despistar si nos lo proponemos.

       En El corazón del tártaro narras las consecuencias que acarrean las drogas pero nunca escribes la palabra droga y la sustituyes por metáforas como "La Reina", "La Blanca"...
       Porque no es un libro sobre la droga sino sobre el infierno, el valor, la desgracia y la posibilidad de superar esa desgracia. La tesis de la novela es "la vida puede ser un infierno, pero del infierno se puede salir". Aspiro a que cualquier persona, aunque no sea drogadicta, pueda llegar a reconocerse.

       Sin buscar el morbo que parece estar tan a la última...
      Desde luego. He huido de un libro costumbrista sobre la droga porque me espantaba hablar del mundillo con el lenguaje moderno de ahora.

       ¿Forman los personajes de El corazón del tártaro un cubo de Rubik que dan el sentido a la historia?
      He intentado más que en ninguna otra de mis novelas que hubiera esa estructura de enigma, como de rompecabezas. Propongo al lector una especie de juego de manera que, a medida que va leyendo capítulo a capítulo, extraiga datos para desvelar el enigma a través de los personajes que van apareciendo. Sólo cuando acabe de leer el libro podrá contemplar el dibujo completo de lo que ha pasado.

      Da la sensación leyendo tu novela de que todos estamos marcados por nuestro pasado y que no existe el borrón y cuenta nueva ...
      
Sí que puedes volver a empezar, pero sin olvidarte de lo que ha pasado. Si sales de tu encierro y vuelves a asumir tus responsabilidades con los otros puedes aspirar a tener una vida digna. Pero es verdad que el pasado hay que asumirlo y es imposible borrarlo.


“El pasado hay que asumirlo
y es imposible borrarlo”


       Hablas de dos narraciones inspiradas en la Edad Media como El Caballero de la Rosa y el imaginario cuento de Borges. ¿Por qué creaste estos personajes y no te basaste en los muchos existentes en la literatura medieval?
       
Porque me interesaba crear el equívoco. Las leyendas que describo son inventadas por mí, porque ya que creo el libro me lo invento todo. De hecho, los lectores me preguntan si son ciertas o no. Forma parte del juego de la lectura.

      
Tu próxima novela está inspirada en historias medievales. ¿Has "utilizado" El corazón del tártaro como conejillo de indias?
       
No, pero es muy curioso cómo se crean las historias. Primero empecé tomando notas sobre esta novela durante año y pico. Pero era tan angustioso que lo tuve que dejar. Entonces comencé a trabajar en un libro medieval, que luego dejé aparcado para retomar El corazón del tártaro. Parte de la novela medieval se metió en ésta y la solucionó porque le dio una aire más universal.


“A pesar de medir cada detalle, lo
sustancial de una novela
no lo controlas en absoluto”


        ¿Cómo creaste a Sofía Zarzamala, la protagonista de tu novela?       
       
Los personajes se van creando solos. El huevecillo del que salió fue ese desasosiego por el dolor sin sentido y la posibilidad de superarlo. A partir de ahí, decidí si era hombre o mujer y durante tres años lo fui perfilando. Hay una parte de mí loca donde viven todos mis personajes. Sofía me fue contando cómo era su vida. Escribir es una cosa mágica, algo que se produce ahí dentro, a veces de manera involuntaria. A pesar de medir cada detalle, lo sustancial de la novela no lo controlas en absoluto, no sabes por qué se te ocurre un determinado personaje y no otro.

       
¿Por qué te decidiste por una mujer como protagonista?
       
No había nada específico que hiciese necesario que fuera un hombre. Lo normal es que una escritora narre historias de personajes femeninos, igual que un hombre se decante por un varón como protagonista. En el fondo da lo mismo, porque yo quiero hablar del género humano, no de hombres ni mujeres. Me da mucha rabia que cuando alguien lee una novela con protagonista femenina piense rápidamente que es un libro para mujeres.


“Arafat es un ser terrible,
un tirano con maneras de dictador”


       De tu faceta de periodista destacan las innumerables entrevistas realizadas, ¿qué significa para ti invertir los papeles?
       
Hacer una entrevista es mucho más tenso y, a pesar de llevar más de 30 años en ello, sigo teniendo nervios a la hora de entrevistar a alguien. Es mucho más pesado, pero más interesante. Cuando yo las concedo es muy aburrido (risas) porque el material que utilizamos soy yo misma y al final termino odiándome de verme en todos los medios.

       
¿Qué personaje de los que has entrevistado te ha dejado peor sabor de boca?
       
Ha habido unos cuantos pero el peor recuerdo es el de Arafat. Yo soy muy propalestina porque son la parte débil del conflicto y tienen derecho a una nación. Pero Arafat es un ser terrible, un dictador con maneras de tirano.

       ¿Te has tenido que morder la lengua en alguna ocasión ante la imposibilidad de decir lo que piensas sobre un tema o una persona?
       
Desde luego. Nunca hay una libertad total, aunque estemos en una democracia. En ocasiones, me he impuesto una autocensura al entrevistar a personajes inconscientes y débiles, que no están acostumbrados a los medios públicos y me dicen cosas tremendas que les causarían problemas. En este caso, yo me he callado porque tengo una responsabilidad. ¿Para qué hacer daño a alguien que es como un niño que se pone en tus manos?

       ¿Cuándo das por acabada una novela?
       
Cuando la odias de tanto darle vueltas. Siempre podrías arreglarla pero en el momento en que ya no puedes con ella porque estás totalmente saturada, entonces hay que publicarla. Es como un amor, si se acaba la pasión ya no puedes habitar más dentro de él.
 
¡No te la pierdas!

El papel de las drogas en
el libro
Los personajes
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Su inicio en
la escritura

Rosa Montero nació en Madrid un 3 de enero de1951. Cuando contaba con tan sólo cinco años una tuberculosis la obligó a permanecer en casa durante cuatro largos años. Rosa encontró en la lectura y la escritura la mejor compañía. Su primera novela la publicó Debate con el título
Crónica
del desamo
r.

Últimos trabajos
2001

El corazón
del tártaro

1999 Pasiones (artículos)
1998 Amantes y enemigos. Cuentos
para parejas
1998 Las barbari-dades de Bárbara (cuento)
1997 La hija
del caníbal
1995 Historias
de mujeres


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Sus columnas en El País sobre...

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Marta Ferrusola e inmigración
El poder
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Trabajadores de Sintel

"Yo jamás haría un guión de un libro mío para llevarlo al cine. Si alguien lo hiciese, ya no sería mi novela, sería la de un director que tuvo una idea e interpretó mi historia", argumenta
Rosa Montero.


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