[ 1 ] - Contexto internacional

[ 2 ] - Contexto  nacional


[ 3 ] -
El resurgir nacionalista

[ 4 ] -
Hasta la transición
[ Contexto internacional

Nos situamos a finales de la década de los 50, principios de los 60. El contexto internacional estaba marcado por la división en dos grandes bloques y sus áreas de influencia. De un lado, Rusia y Estados Unidos, del otro. Son los tiempos de la guerra fría, que alcanza uno de sus momentos culminantes en la crisis que se vivió entre 1958 y 1960 en Berlín, que finaliza con la construcción del muro que, durante décadas, dividió la ciudad. Otros hechos destacados de este periodo son las crisis cubanas del 61 y el 62 -la amenaza comunista cerca de la costa estadounidense-, la guerra de Vietnam, el conflicto árabe-israelí y la primavera de Praga, entre otros. Ante la influencia de los dos grandes bloques, la Conferencia de Bandung sirvió para sentar las bases de las relaciones internacionales que iban a dirigir el futuro del denominado Tercer Mundo.
[ 2 ] Contexto nacional

España estaba dirigida por el régimen franquista. La falta de libertades democráticas comenzaba a generar los primeros síntomas de oposición a la dictadura. Concretamente, se pueden identificar tres problemas básicos que contribuyeron a minar el poder ejercido por la dictadura de Franco: conflictividad laboral, agitación estudiantil y el cambio de postura respecto al régimen que adoptó la Iglesia, lo que se tradujo en un progresivo enfrentamiento con la dictadura.
 
Conflictividad laboral
La Ley de Convenios Colectivos aprobada por el Gobierno otorgaba a los trabajadores la posibilidad de que sus representantes negociaran directamente con los patrones. Ello significó un aumento de la conflictividad laboral, caracterizado por una multiplicación de las huelgas y un crecimiento de los sindicatos clandestinos.

Agitación estudiantil
En las universidades españolas comienza a fraguarse una abierta oposición al franquismo. Las manifestaciones contra la falta de libertades protagonizadas por los estudiantes se multiplican, alcanzando uno de sus puntos álgidos el día 9 de marzo de 1966. En esa fecha, unos 500 estudiantes se encierran en el convento de los capuchinos de Sarriá (Barcelona), para celebrar la mayor asamblea de estudiantes bajo el franquismo. La represión policial es la respuesta del régimen a lo que, popularmente, se conoció como la Capuchinada.

Distanciamiento de la Iglesia
Progresivamente, la Iglesia, que con el apoyo brindado al franquismo se había convertido en uno de sus pilares, comienza a distanciarse de los postulados del régimen.
En 1960, 339 curas vascos denuncian la falta de libertades. En el 63, el abad de Montserrat, Dom Cassiá Just, hace unas declaraciones contra el régimen al diario francés Le Monde. El 11 de mayo de 1966, 130 sacerdotes se manifiestan pacíficamente en Barcelona para denunciar la represión policial y las torturas. La policía carga contra ellos. En 1973, los obispos firman un documento a favor de la separación entre Iglesia y Estado. El distanciamiento de la Iglesia es un hecho.
[ 3 ] El resurgir nacionalista

El régimen franquista negó las señas de identidad cultural y las características diferenciales de los pueblos con el objeto de mantener la unidad nacional. Ello tuvo como consecuencia una revivificación de los nacionalismos como forma de oposición al franquismo, especialmente en Cataluña y en el País Vasco.

   
El nacionalismo catalán
A finales de abril de 1960, Franco visita Barcelona. Los nacionalistas catalanes prepararon movilizaciones. Con motivo de un concierto del Orfeó Català en el Palau de la Música, al que asistía Franco en compañía de algunos jerarcas, se entonaron cantos marcadamente nacionalistas. La policía practicó detenciones de dirigentes nacionalistas, entre los que se encontraba el actual presidente de la Generalitat, Jordi Pujol, que fue torturado y enjuiciado en consejo de guerra.

El nacionalismo vasco
En el País Vasco se da una conjunción entre católicos que actuaban contra el régimen y el movimiento nacionalista. El 30 de mayo de 1960, 339 curas firman un documento contra la represión y reclamando libertades. Unos meses antes, en 1959, jóvenes vasquistas entran en conflicto con los postulados ideológicos de la organización juvenil del Partido Nacionalista Vasco (PNV), y la pasividad de sus viejos dirigentes. Deciden crear Euskadi Ta Askatasuna -Euskadi y Libertad-. Ha nacido ETA.
[ 4 ] Hasta la transición

En su origen, ETA nace como alternativa ideológica a los postulados del PNV, impulsada por jóvenes nacionalistas. En mayo de 1962 celebra su I Asamblea, en la que se presenta como "Movimiento Revolucionario Vasco de Liberación Nacional".

Es en su III Asamblea, celebrada entre abril y mayo de 1964, cuando se comienzan a elaborar sus "principios de la guerra revolucionaria".

Los primeros actos de ETA se guían por el principio de realizar acciones que provoquen la represión, lo que, según los etarras, va a provocar la movilización de más personas y la multiplicación de acciones.

Entre abril y mayo de 1967, ETA coloca bombas en lugares representativos de la dictadura -sindicatos verticales, cuarteles de la Guardia Civil y delegaciones de Gobierno-. Paralelamente, se cometen varios atracos a bancos.

En marzo de 1968 se producen tiroteos entre etarras y policía franquista, que se saldan con varias detenciones. Con motivo del Aberri Eguna, en abril del 68, tienen lugar choques violentos entre nacionalistas vascos y policía.

Durante el verano de 1968, se vive en Euskadi una escalada de la tensión política motivada por las acciones etarras y la respuesta represiva del régimen a estas acciones. Se establece una dinámica de acción-represión que movilizó a gran parte del pueblo vasco. Este movimiento alcanzó su cima con motivo del proceso de Burgos, el 3 de diciembre de 1970, en el que fueron procesados 16 etarras. Las condenas fueron 9 penas de muerte y 519 años de prisión para los restantes. Ante las presiones internacionales y nacionales, Franco conmutó las penas de muerte por reclusión mayor.

Entre 1971 y 1972, el descontento social era generalizado y la lucha obrera se traduce en multitud de huelgas y encierros fuertemente reprimidos.

El 19 de enero de 1972, ETA secuestra en Durango al industrial Lorenzo Zabala para reforzar las peticiones de los obreros vascos en huelga. Es liberado tres días después, cuando su empresa anunció la readmisión de 183 obreros despedidos por ir a la huelga.

En enero de 1973, es secuestrado el industrial Félix Huarte para apoyar a los trabajadores en huelga en una de sus empresas. Los trabajadores obtuvieron el aumento salarial solicitado.

Durante ese año, las operaciones contra ETA se convierten en enfrentamientos armados entre nutridos contingentes de la Guardia Civil y pequeños comandos de etarras. Mientras, la extrema derecha atacaba con bombas y metralletas las casas de los nacionalistas vascos más prominentes.

El 8 de junio, Luis Carrero Blanco fue nombrado presidente del Consejo de Ministros. Dos días después, anunció la formación de un nuevo gobierno que satisfacía las exigencias de mano dura que reclamaba la extrema derecha.

Con el objeto de reprimir la creciente movilización obrera y de aplastar a los sindicatos clandestinos, el Gobierno preparó el Proceso 1001 contra diez miembros de CCOO. El 20 de diciembre de 1973, quince minutos antes del inicio del juicio, un espectacular atentado etarra acabó con la vida de Carrero Blanco. Franco nombró a Arias Navarro como sucesor.

Con Franco ya enfermo, las divisiones internas, las presiones de la extrema derecha por imponer mano dura y la creciente movilización social, el régimen se debilitaba.

El 13 de septiembre de 1974, la cafetería Rolando de Madrid, frecuentada habitualmente por policías, fue objeto de un atentado con explosivos. Murieron trece personas -varios policías entre ellos- y más de setenta resultaron heridas. La violencia empleada por ETA comenzó a cambiar las simpatías hacia la banda terrorista.

El 27 de septiembre de 1975, cinco miembros de ETA y del FRAP fueron ejecutados en medio de la repulsa nacional e internacional, lo que reforzó el prestigio de los sectores más aperturistas y liberales.

Con la muerte de Franco el 20 de noviembre de 1975 y el traspaso de la jefatura del Estado al Rey Juan Carlos, el camino hacia la democracia comenzaba a allanarse.

Durante la transición política, que se desarrolló en un clima de inestabilidad provocado por los sectores más inmovilistas, la actividad etarra descendió, aunque nunca llegó a desaparecer. Sin embargo, con el sistema democrático y autonómico ya en marcha, las acciones terroristas aumentaron progresivamente, cebándose especialmente en miembros de las Fuerzas Armadas, lo que provocaba la reacción de la extrema derecha y animaba a los militares más conservadores a la imposición de otra dictadura.