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El Islam, un bloque
heterogéneo
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Si alguien mata a un inocente, será como si
hubiera matado a toda la humanidad. Así reza el Corán,
libro revelado de los musulmanes. En realidad, y ateniéndonos
al libro sagrado del Islam, los pilotos suicidas de los atentados
contravinieron varias veces las palabras del profeta. El Corán,
así como varias fatwas (leyes islámicas), prohíbe el
suicidio. Es más: la leyenda del martirio (un paraíso reservado
a los mártires de la Yihad) no aparece en el Corán. ¿Por qué,
entonces, los mullahs y ulemas defienden con tanta
pasión a los terroristas como mártires?

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Hay
que buscar la respuesta en los hadith,
o libros de dichos atribuidos al Profeta. Aunque su validez
ha sido muchas veces cuestionada por las minorías progresistas,
la tradición sigue imponiendo su norma en los grupos fundamentalistas.

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El
principal error de juicio, por parte de Occidente, es pensar
en el Islam como en un bloque homogéneo. Aunque la umma
(hermandad entre creyentes) siga generando un sentimiento de
unidad, el Islam es una realidad mucho más compleja de la que
percibimos de manera habitual. En palabras de Paul
Vallely, arabista británico, "muchos de nuestros conceptos
sobre el Islam son tan acertados como si sacáramos un juicio
de la Cristiandad a partir de las peores acciones del IRA".

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Dentro
del Islam convive el fundamentalismo más anclado en el pasado
(los talibán, Arabia Saudí) con un reformismo modernizante como
el de Argelia, Egipto,
Marruecos o Turquía.
Los intereses de algunas naciones están con Occidente (caso
de Kuwait, Turquía o Argelia), mientras que los de otras (Irak,
Irán,
Afganistán) están con el fanatismo religioso de Bin Laden
o de tantos otros líderes terroristas.

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En
mayor o menor medida, todos los países del mundo islámico han
condenado los atentados de Nueva York y Virginia, ya sea desde
la óptica de potenciales aliados (como en el caso turco) o desde
la necesidad de cubrirse de eventuales represalias, como los
mismos talibán han hecho. El Islam
es una religión combativa, y ciertamente restrictiva y hasta
discriminatoria, pero también es una religión en continuo movimiento.
Y en su lenta evolución, los episodios más notorios son siempre
los más violentos.

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