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Como ex director
y alma mater del Festival Internacional de Cine Erótico de Barcelona,
¿qué balance puedes hacer de estas ocho ediciones?
Creo que
muy positivo. Empezamos con un espacio de 500 metros cuadrados y apenas
media docena de expositores. En la actualidad, el Festival cuenta con
más de ocho mil metros cuadrados, mucho más público y ambiente. Su objetivo
era acercar el mundo del porno y del cine para adultos al público y a
los medios de comunicación. Considero que este objetivo se cumplió hace
tiempo.
El
objetivo del Festival es promocionar el erotismo y el porno español
¿Qué
situación atraviesa la industria pornográfica en España?
Está en buen
momento. Después de muchos años de sequía, ahora existe una generación
de actores que creo que está entre lo mejor del mundo. Gente como Toni
Ribas, Nacho Vidal o Sara Bernat están trabajando de
forma cotidiana en la industria norteamericana o en la europea más potente.
Tenemos libertad para hacer este tipo de cine. Nuestro mercado es pequeño
pero la situación es buena si la comparamos con la de hace cinco o seis
años cuando no había nada. También hay directores jóvenes que incorporan
un lenguaje más ágil y dinámico, que hacen un cine porno más fresco.
Nuestro
mercado es pequeño pero la situación actual es buena
La pornografía
ha irrumpido fuerte en Internet. ¿Puede perjudicar la producción de películas
X?
Siempre he pensado
que nada se come a nada,
que las cosas pueden ser complementarias. Cuando hay un cambio tecnológico,
se piensa que un medio o soporte puede acabar con otro: si el cine acabó
con el teatro, la televisión con la radio... luego en la práctica todo
subsiste y se complementa. Puede ser que cambien algunas cosas, como que
veamos el cine desde casa con pantallas gigantes y que el porno recurra
a los efectos especiales como en Hollywood. Pero creo que Internet es
un medio de comunicación directo e inmediato, excelente para el porno.
Permite ser consumido en la intimidad y desde un razonable anonimato.
Considero que Internet es una plataforma interesante, es una tienda global,
pero no creo que acabe con el vídeo. Tal vez, éste se transforme en DVD.
Estamos en momentos de cambios que creo que servirán para mejorar el producto.
Internet
es un medio de comunicación directo e inmediato, excelente para el porno
Tras seis
ediciones, ¿por qué dejaste la dirección del Festival?
Por dos razones:
una, cansancio. Seis ediciones me agotaron, tal vez a otra persona no
le hubiera pasado. Y también dejé la dirección por un cierto agobio político.
Cuando diriges un evento de estas características te acabas enfrentando
con todo el mundo, incluso con tus mejores amigos del sector de forma
inevitable. Terminas en medio de una especie de lucha por ganar terreno
y premios. Al final, no te hablas con nadie y cuando te paseas por los
pasillos del Festival, sientes la sensación de cuchillos que silban a
tu alrededor. Ha sido un poco el sector el que me ha echado. Considero
que ya he cumplido mi función en el Festival. Por otra parte, la dirección
del certamen me impedía hacer otras actividades que me gustan como dirigir,
hacer revistas. Las tenía que anular por tiempo y también por ética. Se
trataba de liberar a la industria de mi presencia y liberarme yo de ella.
Me
parece excesivo el canto por el espectáculo que ha tomado el Festival
¿Qué proyección
internacional tiene el Festival en la actualidad?
Tenemos un problema
internacional. Contamos con una industria pequeña y estamos alejados.
Cualquier cosa que se organiza en Bruselas cuenta con la participación
de los países vecinos como Holanda, Alemania... El idioma
también es un problema. Mientras en el resto de Europa hay una serie de
lenguas comunes, aquí en España se rueda poco en inglés. Ahora
empieza a ser habitual, pero no somos especialmente bilingües. La industria
europea del porno tenía un cierto reparo y miedo a venir al Festival.
Algunos expositores internacionales ponían pegas por el desplazamiento,
contratación de traductores... Creo que dejé el Festival en una buena
posición internacional.
El Festival de Las Vegas es el más importante por la potencia productora
norteamericana y quizás Francia en segunda posición. Alemania también
tiene un festival potente en noviembre, tal vez el mejor de Europa.
¿Cómo
ves el Festival ahora desde tu posición privilegiada?
Me parece
excesivo este canto por el espectáculo que ha tomado el Festival. Ha perdido
cierta calidad en las exposiciones o las proyecciones de películas y quizás
se está convirtiendo en un Festival donde parece que lo único que importe
sea el escenario y que el show sea más impactante que el de otro
stand.
¿Éste es
el Festival más erótico del mundo?
Seguro. Por
suerte, vivimos en un país con una libertad de leyes absoluta. En Estados
Unidos, por ejemplo, las actrices no pueden enseñar los pezones en
espectáculos. Aquí no tenemos ningún problema de censura a nivel de shows
de sexo duro y directo, en otros países si que la hay. ¡Toquemos
madera!

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