La violación en la guerra
Instrumento de humillación y limpieza étnica
Coalición
por la Justicia internacional
(en inglés)

Mujeres de Negro

Las violaciones de mujeres en los conflictos armados no son un fenómeno nuevo, pero las atrocidades cometidas durante los últimos conflictos en la ex Yugoslavia han despertado las conciencias de Gobiernos y organismos internacionales. En 1994, medio millón de mujeres fueron violadas en guerras, según datos del Centro Reina Sofía para el Estudio de la Violencia. Ningún ejército escapa a las atrocidades. El líder yugoslavo, Vojislav Kostunica, ha admitido públicamente que los serbios cometieron crímenes de guerra, entre ellos violaciones, en Kosovo.

La violación ya no es una agresión aislada de un conflicto. En la guerra de Bosnia, los soldados serbios recibían de sus superiores órdenes explicitas de violar a todas las mujeres que encontraran al tomar una población.

El informe de Amnistía Internacional, La violación: un arma de guerra, incluye las declaraciones de un alto funcionario de las Naciones Unidas: "la violación se usaba como instrumento de limpieza étnica... Existen informes fidedignos de violaciones públicas, por ejemplo, realizadas ante un pueblo entero, con el fin de aterrorizar a la población y de forzar a los grupos étnicos a huir".

Los efectos de estas violaciones sobre las víctimas son irreversibles: lesiones físicas y psíquicas graves, embarazos no deseados, abortos peligrosos y el rechazo de sus familiares. Tras las guerras, asociaciones de mujeres han denunciado a sus agresores para que sus crímenes no queden impunes ante la sociedad.

Un tribunal de Nueva York está juzgando al líder serbio, Radovan Karadzic, por ordenar la práctica de violaciones, tortura y por obligar a las jóvenes a ejercer la prostitución en burdeles para soldados. Por su parte, el Tribunal de La Haya para la ex Yugoslavia también ha abierto causas contra soldados serbios, acusados por mujeres musulmanas.

La violación como arma de guerra también se emplea en otros puntos del mundo como Guatemala y Sierra Leona. La Comisión para el Esclarecimiento Histórico, CEH, explica en el informe La violencia sexual contra la mujer, "la violación sexual fue una práctica generalizada y sistemática realizada por agentes del Estado en el marco de la estrategia contrainsurgente, llegando a constituirse en una verdadera arma de terror, en grave vulneración de los derechos humanos y del derecho internacional humanitario. Las víctimas directas fueron principalmente mujeres y niñas...".

La Presidenta del Tribunal Penal Internacional para Ruanda, la juez Navanethem Pillay, destacó en el documento Las mujeres en los conflictos armados el secuestro de mujeres y niñas por parte de soldados en Ruanda, Uganda, y la República Democrática del Congo. Éstas fueron obligadas a prostituirse y participar en masacres.