|
Ha llovido mucho desde que una adolescente Penélope Cruz era el objeto de deseo de un machito llamado Javier Bardem que, entre lametazo y lametazo, clamaba a los cuatro vientos que sus pechos sabían a tortilla de patatas. Ahora, esa ingenua 'niña mona' se ha convertido en una mujer de bandera que deja a su paso un séquito de corazones rotos. Desde que Pe, para los amigos, hizo las Américas, Pedro Almodóvar se quedó sin musa y España sin una de sus maravillas. Su radiante sonrisa, su esbelta y lánguida figura, sus carnosos labios carmín y sus ojos de vertiginosa profundidad han dejado de pertenecernos. Por ello, cada vez que su nombre se asocia a los hombres de Hollywood más deseados, una mueca de desaprobación invade nuestro rostro. El último rumor tiene a Tom Cruise en el centro del huracán que, según las malas lenguas, ha caído rendido ante los atributos de esta española con nombre de canción. Desde que se conocieron en el rodaje de 'Vanilla Sky', la maquinaria de la prensa rosa estadounidense estaba al acecho para poder imprimir en portada el romance entre los dos actores. La asistencia de Pe a la fiesta de cumpleaños del actor en el club Buffalo de Los Angeles, fue la chispa que prendió fuego a la dinamita. Pero ¿qué tiene esta Penélope que nos vuelve locos? No es voluptuosa ni una bomba sexual, pero según una encuesta reciente es la protagonista de las fantasías eróticas de la mayoría de los jóvenes españoles. Algo tiene que nos atrae, algo que saben las cámaras, que la aman como a pocos otros rostros en la historia del cine. Es algo parecido al talento para ser bella, un encanto que no sabe de culturas ni de fronteras, y que ha hecho que la "sirena española" , como la llamó 'The New York Times', haya entrado en el grupo de las 50 personas más atractivas del mundo que escoge la revista 'People'. A esta chica, ya no nos la devuelven.
|