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Si te decimos que nuestra chica de la semana es una casi treintañera llamada Tara Leigh Patrick pensarás que nos hemos ido a buscar a una preciosidad de saldo. Pero resulta que Tara es Carmen, o mejor dicho, Carmen es Tara. Tras pasar su adolescencia perdida en Ohio estudiando en la Escuela de Arte, decidió buscarse la vida en Los Ángeles. Allí conoció a un hombrecillo universalmente conocido como Prince que le cambió el nombre, le pidió que saliera en sus vídeo-clips y, de paso, que se metiera en su cama. La música caliente del genio Minneapolis y el contornear electrizante de Carmen se convirtieron en una mezcla explosiva. ¿Cuál era el secreto de tal electricidad? Pues un cuerpo de alto voltaje que pudimos descubrir en 1995 en Playboy. Cada mes hay una Playmate, pero raramente se produce el milagro de que la química salte del desplegable central de la revista y provoque la pasión de los lectores. En el caso de Carmen, claro, no fue química, sino un chispazo de pasión. Se unía así al club de la elegidas como mujeres más deseadas del planeta, junto a Pam Anderson o Jenny McCarthy. Y Carmen se propuso seguir los pasos de estas dignas antecesoras. Primero fue presentando un programa en la MTV, como Jenny, y luego sustituyendo a Pamela en Los vigilantes de la playa. Carmen parecía lanzada a la fama, pero las chicas monas y famosas siempre acaban cometiendo graves errores. El de Carmen se llama Dennis Rodman, el tatuado y teñido jugador de la NBA. Se casó con él y ahí empezaron los problemas: maltratos, broncas que acababan en comisarías y finalmente el divorcio. Por suerte Carmen superó su etapa negra y reemprendió su camino en el cine (Scary Movie) y en la publicidad (Budweiser). De vez en cuando se da una alegría al cuerpo y vuelve a Playboy o a cabeceras como FHM o Maxim para hacerse unas fotillos que hacen saltar los fusibles. Con esta chica Endesa se forra. Sin embargo, el secreto de Carmen no es sólo un cuerpo de aúpa, sino un piquito de oro. Y si no que se lo digan al pobre periodista que se atrevió a preguntarle sobre su primer orgasmo. El chico aún debe tener sudores ante la respuesta: "tuve mi primer orgasmo con 12 años en el autobús escolar. Llevaba unos vaqueros muy apretados... de repente tuve la sensación más increíble de toda mi vida".
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