Búsqueda avanzada...
  Estás en: HOME / P e r f i l e s

     Muammar el Gaddafi
  Presidente de Libia
 
         
   

Una de las bestias negras de EE.UU., Muammar el Gaddafi, trabaja para cumplir unos ideales revolucionarios que él mismo se ha autoimpuesto. A golpe de talonario intenta enrolar a los países de su entorno
en una especie de ‘Estados Unidos de África’, pero por ahora sólo algunos
 Estados le han secundado.

   
         

 Alberto Martínez
Redacción Telepolis

 

A pesar de tener ascendencia bereber, etnia minoritaria en su país, Muammar Abd al-Salam Abu Minyar al-Gaddafi se ha convertido por la fuerza en el presidente de Libia. Lleva la revolución en su sangre, en sus genes: su abuelo murió abatido por los italianos cuando éstos invadieron Libia en 1911 y su padre acabó en la cárcel por ser un destacado líder de la resistencia.

El joven revolucionario pasó  por la Universidad de Bengasi, donde se graduó en Leyes, y por el Colegio Militar de la misma ciudad, donde salió con el rango de teniente. Tras completar su formación castrense en Inglaterra, regresó a su país para confeccionar en la más extrema clandestinidad una organización capaz de sacar del poder al rey Idris as-Sanusi, proclamado monarca por las potencias de Occidente en 1951.

Y así fue. Aprovechando que Idris se encontraba en Turquía de vacaciones, los hombres de Gaddafi se hicieron con el poder en el país y él ocupó el mando de la junta militar. Muy influenciado por Nasser, su auténtico líder, elaboró un programa de gobierno que podría recibir el calificativo de coránico-modernista. Por un lado, decidió que la riqueza que daba el petróleo debía ser redistribuida equitativamente entre toda la población. Esta medida proporcionó a los libios una de las calidades de vida más elevadas del mundo árabe, una ventaja que todavía hoy está vigente. Gaddafi también quiso normalizar la vida de la mujer en la sociedad de su país, por lo que el sexo femenino no ha tenido que soportar el infierno de otros regímenes islámicos como el de los talibán en Afganistán.

Sin embargo, el Gobierno de Gaddafi también tomó otras medidas más contundentes que provocaron la enemistad de Occidente. Dos ejemplos, entre otros muchos, muy significativos fueron su orden de echar literalmente del país a los militares británicos y estadounidenses (disponían de bases militares desde hacía años) o las nacionalizaciones de algunas compañías petroleras. De esta manera, Gaddafi fue capaz de atraer la atención internacional durante toda la década de los ochenta.

Las sospechas que apuntaban a que Libia financiaba parte del terrorismo internacional y su participación activa en conflictos bélicos en países terceros llevaron a Ronald Regan en 1984 a ordenar el bombardeo de Trípoli y Bengasi, las principales ciudades del país.

Este momento fue un punto de inflexión en la política de Gaddafi. Podría decirse que las bombas estadounidenses le suavizaron el carácter y desde entonces sus discursos fueron mucho más moderados así como su participación en la política internacional. El joven revolucionario que quería cambiar el orden mundial asimiló que la aplicación de sus ideas tenía un coste excesivo.

Con el paso de los años, Gaddafi ha dejado de ser el temido y único líder libio. A pesar de la censura informativa que existe en su país, en el año 1988 se supo que unos integristas islámicos quisieron asesinarle, aunque finalmente el excéntrico líder resulto herido leve.

En este mismo año, un aparato de la Pan Am explotó en pleno vuelo cuando sobrevolaba la localidad escocesa de Lockerbie. Murieron 270 personas. Dos ciudadanos libios eran los principales sospechosos, varias pruebas así les incriminaban. Sin embargo, Gaddafi decidió no entregarles por lo que Estados Unidos, por un lado, y Naciones Unidas, por otro, decretaron un severo bloqueo contra Libia que afectó de forma importante a la economía del país.

En vista de que su actitud llevaría a la bancarrota al país, Gaddafi ordenó en 1998 la entrega de los dos presuntos terroristas a Estados Unidos e Inglaterra. Eso sí, bajo sus condiciones. Esta concesión le permitió acabar con el bloqueo de la ONU, pero no con el de Estados Unidos.

 
  Enviar a un amigoVerlos todos >>>


© Copyright 1996/2001 I.P. Multimedia, S.L. Todos los derechos reservados.
 Escríbenos | Webmasters |CONTENIDOS |COMUNIDADES |Índice |Configuración |Privacidad |Condiciones |Info |TOKENS