El 2 de mayo de 1942 vio nacer en Gante a Jacques Rogge, una persona que ha dedicado toda su vida al mundo del deporte. Desde pequeño, este belga demostró tener cualidades suficientes para practicar deporte, y, además, hacerlo bien. Sus dos actividades preferidas eran la vela y el rugby.
Como regatista estuvo en lo más alto. Consiguió un título mundial de la clase Finn y dos subcampeonatos. Además, formó parte del equipo olímpico de Bélgica en los Juegos de México '68, Múnich '72 y Montreal '76. Su carrera como jugador de rugby no fue tan destacada, aunque llegó a disputar diez partidos con la selección belga.
A todo esto, entre barcos y melés, Rogge aún encontraba tiempo para los libros de una carrera de medicina que no quería dejar colgada. Y no la dejó, todo lo contrario. Una vez retirado de la competición profesional, se centró en los estudios hasta graduarse como cirujano especialista en medicina deportiva. Sin duda, el espíritu de superación, que ya había demostrado en su etapa de deportista de élite, también le sirvió en la medicina y no tardó en convertirse en Jefe de Cirugía Ortopédica del Hospital de Gante.
En el hospital, Rogge trataba a los deportistas, pero él quería vivir el deporte más de cerca, por lo que empezó a meterse en el mundo de la dirección deportiva. Sus éxitos como regatista y jugador de rugby le abrieron todas las puertas que necesitaba y, entre 1976 y 1984, fue jefe de misión del equipo belga en cinco Juego Olímpicos. La figura de este cirujano fue tomando cada vez más importancia en su país, hasta que en 1989 fue elegido presidente del Comité Olímpico de Bélgica. Éste fue el paso definitivo para entrar de cabeza en el 'cotarro' de los cinco aros.
Todos sus siguientes éxitos llegaron casi sin darle tiempo para asumirlos. En 1990 pasó a dirigir la Asociación de Comités Olímpicos Europeos, un año después se convirtió en miembro del Comité Olímpico Internacional y en 1992 entró en la Comisión Médica del COI, desde donde comenzó su particular 'cruzada' contra el dopaje.
Jacques Rogge es uno de esos hombres que trabajan en la sombra, pero a Juan Antonio Samaranch nunca se le escapó la faena del belga, por lo que le concedió la oportunidad de su vida: ser el responsable de la Comisión de Coordinación de los Juegos de Sydney. O sea, el futuro de Rogge dentro del COI dependía de cómo se desarrollara la cita olímpica australiana. Todo fue perfecto y Samaranch pronunció las mágicas palabras: "Éstos han sido los mejores Juegos de la historia". Esta frase, que no se escuchó cuatro años antes en Atlanta, dejó claro que 'el señor de los anillos' ya tenía claro quién era su candidato para ocupar la 'poltrona' del COI.
Las previsiones se cumplieron y en Moscú, el cirujano belga que de niño soñaba con ganar una medalla olímpica inscribió su nombre como el octavo presidente del COI. Quizás, a partir de ahora, no tendrá tanto tiempo para navegar en las playas de Cadaqués.
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