Javier Pedro Saviola nació el 11 de diciembre de 1981 en el barrio bonaerense de los 'Colegiales', en el Bajo Belgrano, muy cerca del Monumental de River Plate, el escenario de sus primeros éxitos. Nacido ochomesino, sus primeros pasos fueron los de un niño enfermizo que, a los 15 meses, necesitó la ayuda de una curandera para salvar la vida, a causa de una diarrea crónica.
Su idilio con el balón comenzó en 1987, cuando ingresó en el colegio Espíritu Santo. Al cumplir los 10 años, el 'Pibito' entró a formar parte del equipo infantil de River Plate, donde comenzó a dejar claro que tenía madera de crack. En el club 'millonario', su calidad no pasó desapercibida y los técnicos le ofrecieron una plaza en su 'fábrica de estrellas', una academia reservada a las jóvenes promesas en la que se combinan fútbol y estudios. Allí coincidió con su gran amigo en River, el 'Payaso' Aimar.
El esperado debut con el primer equipo de River llegó el 18 de noviembre de 1998, una fecha que quedará para siempre marcada en la historia 'millonaria'. En la cancha de Gimnasia de Jujuy, a los 20 minutos de partido, Ramón Díaz decidió jugársela dando entrada a un 'niño' de 16 años. Quizás ésa fue una de las decisiones más certeras de su carrera. 'Saviolita' salió, fabricó el primer gol y anotó el segundo. River no pudo ganar, se tuvo que conformar con el 2-2, pero Saviola se convirtió en el nuevo ídolo del fútbol argentino.
Con la casaca rayada no tardaron en llegar los títulos. Ganó el Apertura 1999 y el Clausura 2000, y fue elegido mejor jugador sudamericano. Además, convirtió en realidad su sueño de jugar junto a su gran ídolo, Ariel 'Burrito' Ortega. Sólo le faltaba una cosa: debutar con el primer equipo de la albiceleste. En agosto de 2000, Marcelo Bielsa le incluyó en una de sus convocatorias.
El gran momento de Saviola llegó en el verano de 2001. Tras una larga negociación, River y Barcelona se pusieron de acuerdo y el 'Conejo' fue traspasado al club catalán a cambio de unos 5.000 millones de pesetas. Con la alegría de su fichaje por un 'grande' de Europa, Saviola se marchó con la selección sub-20 de Argentina, con la que se proclamó campeón del mundo y fue elegido mejor jugador del torneo.
Con el cartel de estrella, el 'Pibito' llegó a Barcelona y a los pocos días tuvo que superar uno de los mayores 'palos' de su vida, la muerte de su padre. Javier siempre había estado muy unido a su padre y una de las razones de su fichaje por el Barça fue la posibilidad de que éste fuera atendido en las clínicas de la Ciudad Condal, mucho mejores que las de su Buenos Aires.
Así, su primer gol con la zamarra culé tuvo un claro destinario: Cacho, su padre. Sin duda, fue uno de los goles que más ha festejado el 'Conejo', un jugador del que Diego Armando Maradona ha dicho "lo veo y se me pone la piel de gallina".
En Barcelona, Saviola, siempre con su familia al lado, está como en casa. En lo que se refiere al equipo, el técnico azulgrana, Charly Rexach, sabe que tiene entre manos a una de las futuras estrellas del fútbol mundial. No quiere que le supere el éxito y la fama y se pueda echar a perder. Estamos demasiado escasos de genios.
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