Aunque el alemán Michael Schumacher nació hace 32 años en la localidad de Hürt-Hermülheim, es conocido en el mundo de la Fórmula 1 como el kaiser de Kerpen, un municipio cercano a Colonia en el que vivió junto a sus padres, Rolf y Elizabeth, y su hermano menor, Ralf, también piloto de carreras. El joven Michael creció entre motores y a los cuatro años de edad ya emulaba al mítico Ayrton Senna al pilotar un kart por primera vez.
A los 15 años empezó a fraguar su brillante carrera deportiva con el primer título importante de su interminable palmarés: el de campeón alemán de kart júnior de 1984. Tras cuatro años en el mundo del kart, en los que lo ganó casi todo (un campeonato europeo, tres campeonatos de Alemania y un subcampeonato mundial), dio el salto a la antesala de la Fórmula 1 en 1988 de la mano de su descubridor y manager desde entonces, Willi Weber, más conocido como Mister 20% por el porcentaje que se lleva de los contratos que le consigue a su protegido Schumacher. Según la revista Forbes, el alemán es el deportista mejor pagado del planeta, con unos ingresos anuales superiores a los 10.000 millones de pesetas (59 millones de dólares) en el año 2000.
La ambición es el motor que impulsa la carrera de Schumacher, repleta de títulos y victorias. Dotado de un enorme espíritu de superación y una gran capacidad de sacrificio, consigue todo aquello que se propone. Y no sólo a nivel profesional. En 1990, cuando competía en Fórmula 3 junto al también alemán H.H.Frentzen, se enamoró de la novia de éste, Corinna Betsch, y ella lo dejó para compartir su vida con 'Schumi', con quien se casó en 1995. La amistad entre los dos pilotos se rompió, pero la realidad es que Michael y Corinna son una de las parejas más sólidas del mundo de la Fórmula 1 y tienen dos retoños, Gina-Marie, de cuatro años, y Mick, de dos, con los que viven felizmente en la localidad suiza de Vufflens-le-Château. Su otra gran pasión es el fútbol, deporte que practica en un equipo de la Tercera División suiza.
Su irrupción en la Fórmula 1 en 1991, de la mano de Jordan y con tan sólo 22 años, fue una revolución. La joven estrella mostró algunos destellos de su enorme calidad y fue contratado al año siguiente por la escudería Benetton Ford, en la que pasó cuatro años y conquistó dos títulos de Campeón del Mundo. Schumacher representaba el futuro en una competición en la que Senna era el presente y el francés Alain Prost, tetracampeón mundial, se encaminaba hacia el ocaso de su excepcional carrera. Tras un tercer y un cuarto puesto en los dos primeros años en la competición, la prematura muerte de su admirado Ayrton en 1994 le permitió progresar y conquistar títulos antes de lo previsto. Bicampeón mundial con Benetton en 1994 y 1995, aceptó una oferta de Ferrari para convertirse en piloto oficial de la prestigiosa escudería italiana.
Su fichaje por el equipo más laureado es la máxima expresión de la enorme confianza en sus posibilidades que tiene el metódico piloto alemán. Cualquier otro humano hubiera rechazado el reto de llevar de nuevo a lo más alto a la escudería del 'cavallino rampanti' tras más de veinte años sin títulos. Pero no el frío y calculador Michael Schumacher. El de Kerpen supo aguantar la terrible presión gracias a sus nervios de acero y en los tres primeros años conquistó dos subcampeonatos mundiales y un tercer puesto. Sin embargo le faltaba dar el paso decisivo, el más complicado. Inmerso en una lucha sin cuartel por la corona mundial con el piloto de McLaren, Mika Hakkinen, sufrió un aparatoso accidente en 1999 que le obligó a perderse media temporada y a dejar escapar de nuevo el sueño del campeonato. De lo malo también se aprende, y 'Schumi' se hizo mucho más fuerte tras el accidente, como si el hecho de haber vencido a la tragedia hubiera potenciado su ansia de victoria, su hambre de títulos.
En Ferrari ha encontrado la estabilidad que buscaba y aquí se está convirtiendo en el mejor piloto de la historia. Con los títulos de Campeón del Mundo de 2000, 2001 y ahora 2002 ya suma cinco coronas mundiales, una más que Prost y las mismas que el argentino Juan Manuel Fangio, considerado el mejor piloto de la historia. Es tanta su superioridad que incluso seduce a sus detractores, como su ex compañero Eddie Irvine, quien recientemente afirmó que Schumacher llegará a los siete títulos el día que anuncie su retirada, algo que probablemente suceda dentro de dos años. La temporada pasada batió el récord de 51 victorias en grandes premios que ostentaba Prost, situándolo en 61, y se ha situado en solitario como el piloto con más vueltas rápidas de la historia, con un total de 43, y con más puntos, 801. Todavía es segundo en la categoría de podios (por detrás de Prost), pero tiene mucho tiempo por delante para convertirse en el primero. El único récord que se le puede resistir es el registro galáctico de 65 poles de Senna, aunque nada parece imposible para el piloto alemán.
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