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     Carly Fiorina
  Presidenta de Hewlett-Packard
 
         
   

Es, sin duda, una de las mujeres más poderosas del mundo de los negocios. Empeñada en hacer realidad una fusión con Compaq que al final va a parecer milagrosa, Carly Fiorina brilla con luz propia en un terreno tan masculino como es la alta dirección.

   
         

 Cristina Vázquez
Redacción Telepolis

Carleton S. (Carly) Fiorina es hija de un profesor de Derecho bastante viajero y una madre dedicada en cuerpo y alma a la pintura. Nadie diría que esta enérgica mujer de 47 años, que se desenvuelve tan bien en el mundo tecnológico, haya estudiado Historia medieval y Filosofía en la Universidad de Stanford. Tras licenciarse intentó contentar a su progenitor empezando abogacía en la Universidad de California (UCLA) pero pronto se dio cuenta de que lo suyo no eran las leyes. Ésta fue, curiosamente, una de las decisiones más difíciles que ha tenido que tomar en su vida, según ella misma reconoce. Fue muy duro comunicarle a su padre que abandonaba sus estudios de Derecho para irse a Italia y vivir del sueldo de profesora de inglés y de recepcionista.

A su regreso a Estados Unidos, empezó un Master en dirección de empresas en la escuela de negocios Robert H. Smith de la Universidad de Maryland. Más tarde completó su currículum con un master en Ciencias en Sloan, una de las escuelas más prestigiosas dependiente del MIT. Su entrada en el mundo empresarial pues, parece más debida a la falta de salidas laborales de su carrera inicial que a una vocación precoz.

Actualmente es la presidenta y directora ejecutiva de Hewlett-Packard, puesto al que accedió en julio de 1999, convirtiéndose en la primera mujer en liderar una empresa Dow 30. Sin embargo, antes de dirigir tal preciado buque, pasó dos décadas ocupando importantes puestos ejecutivos relacionados con las ventas y el marketing en AT&T. Luego vino la presidencia de Lucent, fabricante de equipos de telefonía. Con una importante visión de futuro, no paró hasta conseguir sacar a la empresa en bolsa y separarla de Ma Bell. Más tarde logró su expansión internacional y, con la gran ayuda de 90 millones de dólares, transformó a Lucent en un importante representante de la Nueva Economía, muy alejado de los teléfonos tradicionales. Además, también ha ejercido un papel destacado en los consejos directivos de Cisco Systems, Kellogg's o Merck & Company.

Y es que Carly es sinónimo de revolución. Es por eso que el por aquel entonces CEO de HP, Lewis E. Platt, no tuvo más remedio que claudicar ante tal avalancha de vitalidad y aire fresco. Hewlett Packard, uno de los dinosaurios informáticos estadounidenses, se encontraba en esos momentos rezagada en la carrera por dejar de ser un fabricante de cajas -término irónico con el que se define a los fabricantes de ordenadores-, o más bien impresoras, y convertirse en un proveedor de servicios globales de tecnología, un negocio con unos márgenes de beneficio muy superiores a los raquíticos del PC. Fiorina se integró en la empresa con el objetivo de cambiar un aspecto que hasta ahora se había descuidado demasiado: su sincronía con los avances tecnológicos y las telecomunicaciones. Al igual que el ejemplo a seguir, IBM, Fiorina ha tenido claro desde el primer momento que lo importante de la informática es dar soluciones completas a los clientes. Otra de sus prioridades fue cambiar el famoso 'HP Way', que para los fundadores de la compañía significaba trabajo en equipo y respeto entre colegas. Esta filosofía se había convertido, con los años, en un modo de hacer las cosas extremadamente burocrático, consensuado y, por lo tanto, lento. Algo totalmente incompatible con la velocidad requerida en un negocio de la era Internet.

Aunque para sus detractores sólo se trata de ambición, los que la conocen bien destacan su determinación, una cualidad que le ha hecho ascender rápidamente en la escalera corporativa. Para Fiorina nunca hay una vuelta atrás y, desde luego, no le gusta hablar de los 'y si...'. No existen los 'plan B' porque siempre está segura de lo que quiere hacer y sigue la línea trazada al pie de la letra. Más de un interlocutor se ha visto amenazado por una mirada penetrante que ha hecho bajar los ojos, y los humos, de los más grandes. No por nada lleva encabezando, tres años consecutivos, las listas de las mujeres más influyentes de Estados Unidos, según las listas de la revista Fortune. Su salario asciende a 2 millones de dólares (2.232.142,86 euros) al año, más bonos, con lo que está considerada como una de las ejecutivas mejor pagadas del mundo.

La anunciada adquisición de Compaq por parte de Hewlett-Packard la ha hecho saltar al primer plano de la actualidad tecnológica y eso que era difícil ya que el interminable juicio de Microsoft deja pocas alternativas. Con un valor estimado de 90.000 millones de dólares (casi 100.500 millones de euros) y más de 140.000 empleados repartidos por 160 países, se convertiría en un importante gigante del sector. Los expertos aseguran que esta alianza estratégica ofrecerá un servicio completo a los clientes y mejorará su posicionamiento en el mercado de los servidores, sistemas de almacenamiento, PCs, Pocket PCs y también en la sección de la impresión y las imágenes. Una vez culminada la fusión, la nueva compañía podrá competir, en igualdad de condiciones, con IBM y Sun Microsystems en los equipos de gama alta, con Dell en los ordenadores y con Palm en el mercado de los handhelds.

Pero no todo es un camino de rosas para esta visionaria tan carismática. Algunos críticos han puesto en duda su gestión, señalando que sus reformas en HP han sido más estilo que sustancia, y que su reestructuración se ha preocupado más por satisfacer a Wall Street que de preocuparse del mejoramiento de la línea de productos. Además, ha tenido que enfrentarse a las dinastías Hewlett y Packard, opuestas radicalmente a la fusión. El pasado 19 marzo de 2002, la votación de los accionistas le dio vía libre para seguir con el proceso pero, aunque pareciera que la batalla había concluido a su favor, Walter Hewlett, hijo del co-fundador y líder del bando opositor, se lo está poniendo muy difícil. Carly Fiorina deberá enfrentarse a una demanda que le acusa de 'comprar' votos para sacar adelante la unión. La pugna entre Fiorina y Hewlett es tan personal como profesional y muchos ven en esta contrarréplica una buena prueba de la desesperación filial al haber perdido en su campaña antiFiorina.

Aunque el desenlace de la batalla por lograr consumar la fusión entre HP y Compaq va a determinar cómo la historia la juzgará, nadie puede reprocharle el ser uno de los jefes más sutiles de la industria tecnológica. Y eso que la mayoría creían que Fiorina iba a tomar el cargo en HP sólo por un tiempo y no iba a aportar nada real a la empresa. Sin embargo, ahí está, mirando al futuro y pensando cuál es la mejor manera de seguir creciendo.

 
 
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