Las tres pasiones de George Lucas son, por este orden, los coches de carreras, el dinero y la ciencia ficción. La primera de estas aficiones estuvo a punto de costarle la vida en 1962, cuando un serio accidente resultó en la extirpación de medio pulmón. El joven George decidió, truncada su carrera, matricularse en mitología y antropología en el Modesto Junior College. Allí conoció al director de fotografía Haskell Wexler, quien le animó a matricularse en la Escuela de Cine de la Universidad del Sur de California. De la experiencia quedarían sus primeros cortos y un gran amigo: Francis Ford Coppola.
Su primer largometraje es 'THX-1138', una fábula futurista de corte pesimista, que le abrió el camino para rodar 'American Graffiti', una cinta nostálgica ambientada en los Estados Unidos de los años 60. En ella se encuentran algunos de los futuros grandes actores de los años 80: Richard Dreyfuss, Ron Howard o Harrison Ford. La película obtiene numerosos galardones y es nominada a cinco Oscars. Corre el año 1973, y Lucas tiene 29 años de edad.
Avancemos ahora 4 años. Estamos en una sala de proyección privada. George Lucas acaba de pasar su último trabajo a un grupo de guionistas y directores amigos. Se llama 'Star Wars' y es un extraño refrito de los filmes de Flash Gordon, de samuráis y de mitología artúrica. Todos menos uno le predicen un enorme batacazo. Francis Ford Coppola, aún asombrado por lo que acaba de ver, le predice un éxito absoluto. Fue el único que acertó.
'Star Wars' (para los más veteranos, 'La Guerra de las Galaxias') comenzaba con un misterioso “Episodio IV: Una nueva esperanza” en su ya famosa sinopsis, que se iba alejando hacia el infinito. En aquella época pocos sabían qué significaba. George Lucas había decidido comenzar a explicar su historia por la mitad. Una historia que tenía que ser una enealogía, pero que al final se quedará en dos trilogías consecutivas. En la trilogía que comienza en 1977, Lucas nos narra la historia del joven granjero Luke Skywalker, que vive con sus tíos en el desértico planeta Tatooine, y sueña con convertirse en piloto espacial para luchar contra el Imperio.
'La Guerra de las Galaxias' marca un hito, un antes y un después en la historia del cine. Nada en el Séptimo Arte será igual después de este vendaval. Ni la manera de hacer películas, ni la manera de cobrar por ello. Lucas inventó todo: los efectos especiales (para los que creó Industrial Light and Magic); las participaciones en los beneficios para poder pagar a sus estrellas, el merchandising que le permitiría vender desde relojes a muñecos con sus héroes... La película obtuvo siete Oscars. La maquinaria estaba rodando, y Lucas pasó a las tareas de producción para la segunda parte, 'El imperio contraataca', dejando las riendas de dirección a Irvin Kerschner. Ésta sería, para los fans, la mejor de la trilogía original. Oscura, pesimista y tétrica, contiene revelaciones terribles y huidas interminables, aparte de una secuencia histórica: Han Solo, el héroe por antonomasia, congelado en vida en carbonita.
En 'El retorno del Jedi' (Episodio VI) hubo complicaciones. Para empezar, la enfermedad de Richard Marquand, el director escogido, obligó a Lucas a trabajar en la dirección de algunas secuencias. En segundo lugar, algo que nunca había ocurrido antes: el rechazo de los fans a los peludos Ewoks. La cosa comenzaba a irse de las manos de Lucas y a pasar al imaginario colectivo.
Entre la segunda y la tercera película de la saga, Lucas se lanza a producir las aventuras de un arqueólogo en los años previos a la Segunda Guerra Mundial: Indiana Jones, un cruce entre el primer Quatermain encarnado por Charlton Heston y un cowboy, vestido con una cazadora de piloto, sombrero Fedora y látigo. Dirigida por Steven Spielberg, 'En busca del Arca perdida' resultó un éxito absoluto de taquilla.
Tras el Episodio VI, Lucas aún tiene tiempo para producir las dos siguientes entregas del arqueólogo aventurero: 'Indiana Jones y el templo maldito' (1984) e 'Indiana Jones y la última cruzada' (1989), y de dirigir su empresa de efectos especiales, ILM, convertida en piedra angular del cine de aventuras moderno.
Y así llegamos a la segunda trilogía de Star Wars, que se emplaza años antes de la anterior, a modo de preludio. Gracias a la denostada 'La amenaza fantasma' y a la recién estrenada 'El ataque de los clones', el espectador comienza a entender que todo gira en torno al nacimiento, auge, caída y redención final de un personaje, Anakin Skywalker, cuyos ribetes shakesperianos se notan en su figura trágica. Un ángel caído hace mucho tiempo, en una galaxia muy, muy lejana...
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