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Los páramos medio desérticos de algún lugar en un sur de Europa muy próximo
al sur profundo de cortijos y peonás sirven
de inmenso escenario para Año Mariano, la
nueva película del equipo creativo (dos tercios, al menos) de Airbag.
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"Elejalde
y Guillén Cuervo
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sorprenden con un humor inteligente |
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y
hasta cierto punto sofisticado" |
Y es el tremendo éxito de Airbag,
desde luego, uno de los obstáculos que Karra Elejalde y Fernando
Guillén Cuervo han tenido que sortear. Una buena parte del respetable
espera una continuación de las aventuras de Juantxo,
Pazos y Fátima do Esprito Santo. Y
desde luego habrá comparaciones, aunque sean inapropiadas. Porque Airbag
es una película de Juanma Bajo Ulloa, con todo lo que eso conlleva:
acción trepidante, mala leche a raudales y humor desquiciado. Y, mire
usted por dónde se salen estos chicos, con una película también trepidante,
con mucha mala leche y un sentido del humor descalabrante… pero nada desquiciado.
Es más, Elejalde y Guillén Cuervo sorprenden con un humor
inteligente y hasta cierto punto sofisticado, no exento de ironía y con
una ácida crítica social.
La pareja responsable de los
hechos delictivos hace ostentación de guiños y homenajes de todo tipo.
Goya, Cervantes o Leonardo están tan presentes como Madonna
o el propio San Mateo, ya sea en diálogo o encuadre. También hay,
por supuesto, una mordaz crítica contra cierta fauna social fácilmente
identificable.
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"Goya, Cervantes o Leonardo |
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están
tan presentes como Madonna
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o el propio San Mateo,
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ya
sea en diálogo o encuadre"
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Pero no hay que caer en la tentación
de hacer de Año Mariano un sujeto de estudio
académico. La película es divertida, más que divertida. Partiendo de una
de las mejores escenas iniciales que se recuerden en la comedia española,
asistimos al encumbramiento de Mariano/Elejalde, un perdedor nato,
a la condición de profeta, místico y gurú de toda una tribu de inocentes
seguidores. Ayudado por las malas artes de Tony Towers (Fernando Guillén
Cuervo), la hierba y las nueve destilaciones de Hoper (excelente
Pepín Tre) Mariano conseguirá ver a la Virgen, bendecirá
Urbi et Orbe y obtendrá siete millones de
audiencia televisiva.
Elejalde y Guillén
Cuervo no dejan títere con cabeza. La televisión, representada por
la trepadora María (espléndida Silvia Bel en su debut cinematográfico)
conseguirá hacer del protagonista algo más que una anécdota veraniega.
La explotación de inmigrantes ilegales, la especulación financiera y la
complicidad con los poderes fácticos (otra lección de interpretación a
cabo de Manuel Manquiña) serán los resortes de una historia bien
hilada y con abundantes referencias a la actualidad más sórdida.
Los peros son escasos, aunque los hay. Algunos personajes quedan deshilvanados
(quizás por recortes de guión) y otros cobran una importancia excesiva.
La película pierde fuelle hacia las dos terceras partes del metraje, pero
un apoteósico final de difícil traducción lingüística remonta el film
hacia un esperanzador futuro, tanto para los personajes como para Elejalde
y Guillén Cuervo, una pareja que comienza a demostrar que humor,
mala leche y elegancia no tienen por qué estar reñidos.

f i c h a t é c n i c a

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Año Mariano, España, 2000
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Unba producción Asegarce Zinema/TVE/Vía Digital
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| Dirección:
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Karra
Elejalde, Fernando Guillén Cuervo |
| Guión:
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José
Antonio Ortega, Karra Elejalde, Fernando Guillén Cuervo |
| Fotografía:
|
Hans
Burmann |
| Montaje:
|
Pablo
Blanco |
| Director
de Arte: |
Julio
Tordecilla |
| Sonido:
|
Miguel
Rejas |
| Música:
|
Kike
Suárez Alba |
| Producción:
|
Juanjo
Landa |

Intérpretes
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| Mariano: |
Karra
Elejalde |
| Tony
Towers: |
Fernando
Guillén Cuervo |
| Sgto.
Talavera: |
Manuel
Manquiña |
| Sor
Trini: |
Gloria
Muñoz |
| María: |
Silvia
Bel |
| Hoper:
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Pepín
Tre |
| Viriato:
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Karlos
Arguiñano |
| Don
Simón: |
Fernando
Guillén |
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