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“Bueno, ya está bien de gamberradas”. La frase suena a cachondeo, pero
también a regañina. La que un orgulloso Fernando Guillén propina a su
hijo el día en que el retoño estrena película. Sin embargo, con una película
atípica como Año Mariano, no es lógico esperar una rueda de prensa formal.
Karra Elejalde es, por sí solo,
un elemento de peligro. Procaz, malhablado, prodigio del cine, posee una
impresionante cultura que sólo rivaliza con la de su amigo (casi siamés)
Fernando Guillén Cuervo. Además… hablando en plata, no se está por hostias.
“Si me preguntáis chuminadas, os tengo que responder chuminadas”, le espeta
a un compañero de profesión. La pareja de directores, acompañados por
los actores Pepín Tre y Silvia Bel, (amén de Fernando Guillén padre) montan
una rueda de prensa/show al más puro estilo Pazos. El cachondeo es general,
a pesar de tocarse temas serios. “Veo Año Mariano como un musical bélico
submarino”, comenta Pepín, en medio de la hilaridad general. “Está relacionada
con los poetas ingleses, tiene mucho de Byron…” Karra agrega: “¡Y Chejov,
no te olvides de Chejov!”.
Entre broma y broma, Elejalde
y Guillén comentan la película. “Creo que es importante que tocamos temas
muy serios. Como la inmigración ilegal, como la desigualdad entre el norte
y el sur”, dice Fernando. “Aunque luego tengamos que ponerlo todo en clave
de comedia”.
Es una reflexión apropiada para
una película de humor desmadrado pero inteligente. “Polisémica”, asegura
Karra. Tras comentar el largo proceso de creación (dos años de planificación,
ocho semanas de rodaje y más meses de posproducción) los autores exigen
a la prensa que no se compare Año Mariano con Airbag. “No es la segunda
parte de Airbag. Por favor, dejadlo bien claro cuando escribáis”, pide
Elejalde. Fernando añade: “Es muy feo comparar ahora las dos películas,
porque Juanma Bajo Ulloa es un director increíble, y nosotros aún tenemos
que demostrarlo todo.” Tras una larga explicación acerca del uso ritual
de las drogas y su relación con el éxtasis religioso (Pepín comenta que
“de cine no tenéis ni idea, pero joder lo que sabéis de drogas, ¿eh?”)
ambos se ponen muy serios. “No pretendemos en ningún momento meternos
con la religión, ni con la virgen María. Eso por delante. Sí que cargamos
contra el tinglado de las estampitas, de los exvotos… el negocio que se
ha montado en torno al tema”.
La película tiene mucha relación
con el florecimiento de sectas de la actualidad. “Sentíamos que existía
una sensibilidad hacia el tema, así que lo usamos de punto de partida”
explica Karra Elejalde. “Resulta que en todas estas zonas tan pobres,
y con el miedo por el cambio de milenio y todo eso, siempre hay algún
pícaro que saca partido”. Ambos creen que hay que respetar la fe, el sentimiento
religioso del pueblo, que, en última instancia, es siempre el perdedor
en estas historias.
Los que no saldrán perdiendo
son estos “nuevos gamberros” del cine español, que han revolucionado la
cinematografía española. “Nosotros tenemos este sentido del humor, esta
ideología de sacar la punta a algunos temas y dar collejas al personal”,
comentan. Pues eso, que prosigan las collejas, que hay mucho necesitado
de ellas por ahí suelto…
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