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La
misma facilidad, bajo coste y rapidez de comunicación que ha
hecho del correo electrónico la herramienta favorita del uso
de Internet, ha atraído también al marketing más agresivo, que
cuenta en el e-mail con una herramienta perfecta para enviar
más mensajes, a más gente, más lejos, y sobretodo, más barato.
Curiosamente
el origen de la palabra spam no tiene nada que ver con la traducción
de ningún término inglés en referencia a alguna tecnología,
sino a la carne con especias (spiced ham) y enlatada, que al no
requerir refrigeración convirtió a las latas de este producto
en ubicuas en todos los colmados.
De
esta capacidad del spamming de hacer ubicuos miles o incluso
millones de mensajes en otros tantos buzones electrónicos, proviene
tanto el nombre como la problemática que ha llevado a esta práctica
a ser asunto de debate en el Congreso de los EEUU.
No
cualquier tipo de envío puede ser considerado spam. La clave
reside en considerar como envío pernicioso aquel que no ha sido
solicitado por sus receptores, y cuya base de datos de direcciones
de correo ha sido conseguida de manera fraudulenta.
El
spam puede resultar una forma barata de MK para el emisor, pero
lo más hiriente del asunto es que es al receptor al que le cuesta
dinero.
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Pagando de manera directa, ya que a la espera de una
tarifa plana asequible, los pasos telefónicos corren mientras
se baja y se lee tanto el correo que nos interesa como el
que no.
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Pagando de manera indirecta, ya que los proveedores
de Internet compran un ancho de banda dependiendo del número
de clientes y la calidad del servicio que pretenden ofrecer.
Si una parte importante de este ancho de banda ( AOL considera
que un 30% de los 30 millones de correos que procesa diariamente
son spam) corresponde a correo no solicitado, el proveedor
no tiene más remedio que, o empeorar el servicio, o contratar
más ancho de banda y consecuentemente repercutir este gasto
en sus clientes.
¿Cómo
evitarlo? Algunas recetas
Evitar por completo el spam es casi tan difícil como intentar
que no nos afecte la epidemia de gripe de cada invierno. Pero
como en el caso de la enfermedad podemos tomar medidas para
evitar la semana en casa con 40 de fiebre y hacer que el asunto
no pase de un resfriado y un par de días con el pañuelo en la
mano. Aquí tienes algunas de estas medidas.
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No hagas de Forest Gump. Este personaje se pasaba la
película diciéndole a todo el mundo como se llamaba. La misma
afición tiene Bond, James Bond. En la Red conviene reducir
a lo imprescindible la presencia de tu dirección de correo.
Los sistemas que rastrean Internet en busca de direcciones
para los buscadores pueden también localizar direcciones de
correos electrónicos. Incluir la dirección de e-mail en nuestra
página personal o al participar en foros de discusión o grupos
de noticias es la manera más fácil de ser incluido en sus bases
de datos. Conviene también vigilar a quien contestamos con
la típica firma al final del mensaje.
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Una dirección para cada ocasión. Si no queremos renunciar
a que alguien se pueda poner en contacto con nosotros una
solución puede ser hacerse con varias cuentas de correo en
web de las que se ofrecen gratuitamente y utilizarlas en las
ocasiones en que no estamos muy seguros de que uso se hará
de ella. Si empezamos a recibir demasiado spam en esa cuenta
siempre podremos abandonarla comunicando la nueva dirección
sólo a quien nos interese seguir en contacto.
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Reservado el derecho de admisión. Otra opción es configurar
en nuestro gestor de correo la opción de filtros para que
los mensajes que cumplan para una serie de condiciones determinadas
sean directamente dirigidos a la papelera. Las últimas versiones
de los programas de correo más populares permiten evitar mensajes
de un determinado emisor, con unas determinadas palabras en
el Asunto o texto del mensaje.
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Software contra software. Si nuestro gestor de correo
no cuenta con tales aplicaciones o éstas no nos parecen suficientes
siempre podemos utilizar un programa específico contra el
spam. Algunos de ellos son gratuitos y pueden ser bajados
de la Red. (ver cuadro Software anti-spam en columna derecha).
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La callada por respuesta. Puede que tras reenviar su
mensaje al emisor, utilizando toda suerte de improperios y
menciones nada positivas a los familiares de éste, nos sintamos
más relajados, pero en realidad estamos tirando piedras contra
nuestro propio tejado. Al hacer esto en realidad estamos confirmando
que nuestra dirección de correo es válida, con lo que todavía
se hace más atractiva para futuros spammings. A veces es el
propio spamer el que fomenta esta respuesta con la artimaña
de que enviemos un replay si queremos que nos eliminen de
su lista.
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Return to sender…address unknown, no such number, no
such zone, continuaba la popular canción de Elvis. Efectivamente
la mejor manera de que un determinado spammer no nos moleste
más es que crea que no existimos. Y para ello tenemos la táctica
de reenviar un mensaje de error como si procediera del administrador
de correo. Para ello deberás configurar tu cuenta de correo
para que en el campo Nombre, dentro de la sección de información
sobre el usuario escribas, por ejemplo: "Mail Administrator"
y en el campo Dirección electrónica algo como Postmaster@tudominio.es.
Posteriormente, al reenviar el mensaje como Asunto deberás
añadir algo del tipo "Mail System Error-Returned Mail" y como
texto puedes copiar el que tu mismo hayas recibido alguna
vez como respuesta a un mensaje no llegado al receptor, cambiando
naturalmente la dirección electrónica por la tuya propia y
la del administrador por el ya mencionado Postmaster@tudominio.es.
Si
todo esto te parece demasiado complicado existe un programa
gratuito llamado Bounce
Spam que permite enviar estos mensajes falsos al spammer
fingiendo la inexistencia de tu dirección.
Suerte.
FLM. Redacción
Barcelona.
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