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Del
9 al 12 de mayo, en la Estación de Francia, el Salón
del Cómic de Barcelona llega a su vigésima edición. Después
de unos comienzos difíciles, el evento se ha ido consolidando
hasta llegar a ser el más importante del país, al menos a nivel
popular. Sin embargo, a pesar de lo señalado de la efeméride,
la organización no tiene prevista ninguna celebración especial.
Al contrario, el Salón del Cómic 2002 ofrece lo mismo de
siempre, premios, exposiciones y, sobre todo, muchas novedades.
Porque de eso, principalmente, trata el Salón. Las editoriales
aprovechan el flujo masivo de visitantes para sacar al mercado
una gran cantidad de novedades (algunos bolsillos dirían que exagerada).
Hay previstos la friolera de 130 nuevos tebeos o productos relacionados
con el mundo de la viñeta coincidiendo con el Salón. Y eso sin
contar los tebeos atrasados. A la cuenta corriente de más de uno
le puede dar algo. Para intentar evitar, en la medida de lo posible,
el gasto incontrolado, recomendamos desde Telepolis hacerse
una lista de lo que se quiere comprar y ceñirse lo más posible
a ella.
Pero, afortunadamente,
el Salón del Cómic no es solamente un mercado en el que
las editoriales intentan exprimir a su público. También es un
lugar en el que se intenta hacer un trabajo divulgativo del universo
de la historieta. Este año son cinco las exposiciones que presenta
el Salón, tres en el recinto de la Estación de Francia, y dos
en otros espacios. El tebeo español de todas las épocas es el
denominador absoluto en este apartado, con cuatro muestras que
nos hablan de periodos diferentes del cómic nacional.
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Esta
edición del Salón se caracteriza
por el predominante color español
de sus exposiciones
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Así,
el evento barcelonés se abre a dos espacios dedicados
al arte supuestamente ‘serio’. Hasta el 9 de junio tiene lugar
en el Palau de la Virreina (en la Ramblas), la exposición
dedicada al legendario dibujante Nazario,
Gran Premio del Salón el año pasado. El autor de Anarcoma
o El Rollo Enmascarado
ve así reivindicado su trabajo en el mundo de la historieta,
el cual dejó hace ya unos años para dedicarse al más
lucrativo arte de la pintura. También se podrá visitar, los
mismos días que el Salón, el Museo de Historia de Cataluña,
donde tendrá lugar la muestra Muchos
años de cómic, que recuerda a algunos autores españoles
con una larga trayectoria a sus espaldas, como Sabatés,
Josep Royo o Rosa Galcerán.

En la misma Estación de
Francia encontraremos la exposición dedicada a la ‘Factoría
Blasco’, que durante los 60 y 70 fue una de las firmas
más destacadas del panorama tebeístico español. Es éste un homenaje
a los cuatro hermanos Blasco, Jesús, Alejandro, Adrián y Pili,
que decidieron unir sus esfuerzos tras sus carreras en solitario
y crearon la firma ‘J. Blasco’, que marcó una época.
En la misma Estación se podrá ver la muestra dedicada
a Blacksad
(y a su dibujante Juanjo Guarnido), ganadora del premio
a la Mejor Obra Nacional el año pasado. Se da la circunstancia
de que, a pesar de ser un tebeo 100% español, fue primero publicada
en Francia.
El
cómic americano sólo tendrá un representante esta edición. Y
es que Daniel
Clowes, autor de Ghost World
(ganadora el año pasado a la Mejor Obra Extranjera),
declinó la oferta del Salón para hacer llegar sus originales
hasta Barcelona. La única exposición dedicada al tebeo
yanqui será la dedicada al superhéroe norteamericano Spiderman,
que se acerca a su 40 aniversario. Por ello, y por el inminente
estreno de la película protagonizada por el carismático Trepamuros,
el Salón rinde homenaje al superhéroe creado por Stan Lee
y Steve Ditko con una exposición en la que se repasa
lo mejor de su trayectoria editorial.
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Ricard
Castells y Art Spiegelman, máximos candidatos a los
premios del Salón
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El
otro plato fuerte del Salón del Cómic de Barcelona, novedades
y exposiciones aparte, son los premios. Las categorías a concurso
son Mejor Obra, Mejor Guión, Autor Revelación, Mejor Fanzine
y Mejor Obra Extranjera. Como ya viene siendo costumbre, el
jurado del Salón opta por premiar a obras del tipo 'slice of
life' o de orientación más 'artística', ignorando géneros como
el humor o los superhéroes, o el cómic japonés. Aquí
tenéis nuestros favoritos para las dos categorías
más fuertes, la Obra Nacional y Extranjera.
Los
premios de este año pueden ser una gran ocasión para homenajear
al recientemente desaparecido Ricard
Castells. El dibujante barcelonés, fallecido el pasado mes
de enero, cuenta con dos nominaciones como Obra Nacional,
por sus obras Huracán y El
jardín de la luna. Desde Telepolis apostamos por premiar
cualquiera de estas obras, como homenaje a un creador diferente.
En la categoría de Mejor Obra Extranjera, nuestra apuesta es para
Maus, de Art
Spiegelman. La edición en España por primera vez de la obra
integra (a principios de los 90 se editó la primera parte) por parte
de Planeta bien merece el premio. Maus
cuenta la historia de Vladek, el padre del autor, un superviviente
de los campos de exterminio nazis. Spiegelman se sirve de animales
antropomorfos, con ratones como judíos, gatos como alemanes y cerdos
como polacos para contar una historia espeluznante.

Así pues, el Salón
de Cómic de Barcelona sigue siendo el evento de referencia de
aficionados y editoriales, tanto por volumen de novedades y de público
como por la categoría de sus invitados. Ahora sólo falta que el
evento sirva para animar un mercado con demasiada tendencia al 'ghetto'.
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