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La
mayor ventaja de la TDT es
sin duda que es el tipo de transmisión idónea para desarrollar
la televisión interactiva, es decir, el servicio que posibilita
obtener un feed back del espectador, un canal con retorno.
El modelo digital terrestre permite someter la señal de televisión
a procesos de compresión muy efectivos, en los que se mejora la
calidad y se abre un mundo de nuevas posibilidades a los telespectadores:
más variedad de programación, imagen y sonido más nítidos,
acceso a servicios como la telebanca o el comercio electrónico,
o incluso tener la posibilidad de chatear por el televisor. Con
la implantación de la TDT
también estaríamos ante la llegada de una televisión móvil de
calidad, es decir que un amplio abanico de canales podrían visualizarse
desde una pantalla colocada en un autobús, un tren o una estación
de metro.
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El
concepto de televisión digital se refiere al tipo
de transmisión, mientras que la televisión
interactiva es un servicio factible en los modelos digitales
del cable, satélite y la TDT
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Quiero
TV
ha sido el ejemplo más flagrante de que la televisión digital
terrestre no ha empezado con buen pie. La primera plataforma que
se atrevió con este tipo de señal ha visto como sus 24 millones
de euros de pérdidas mensuales han obligado a los accionistas
de la compañía a bajar la persiana. En mayo de 2000 nacía esta
nueva plataforma, con la novedosa transmisión que aprovechaba
la antena de toda la vida para recibir la señal digital.
Las cuentas no salieron y el batacazo de la plataforma se veía
venir desde hacía tiempo. Quiero TV se atrevió a integrar
televisión e Internet, proporcionaba servicios como correo electrónico,
SMS, guía de programación, además de permitir el acceso a la Red,
gracias a un navegador integrado en su 'set top box'. Pero, pese
a lo novedoso de la oferta, la plataforma del grupo Auna
tropezó con las dificultades de una tecnología que veía limitada
su capacidad por el módem y un sistema que no reconocía la tecnología
Flash ni el Java Script.

Ante este panorama poco
alentador no es de extrañar que las dos nuevas licencias de televisión
digital terrestre que empezarán a emitir en junio, VeoTV
(de Recoletos) y NetTV (del Grupo Correo) hayan anunciado
que no están dispuestas a hacer grandes inversiones porque nadie
las va a ver. En el resto de países europeos, los media digitales
tampoco dan saltos de alegría. En Alemania, el grupo Kirch,
uno de los más importantes del mundo, ha presentado suspensión
de pagos, ya que no podía hacer frente a los más de 9.000 millones
de euros a los que ascendía su deuda. De momento, su televisón
de pago Kirch
Pay TV, seguirá emitiendo y podría ser comprada
por el magnate Rupert Murdoch. Por otro lado, la plataforma
digital británica ITV
tampoco ha podido sufragar sus astronómicas pérdidas y ha hecho
tambalear a sus dos grandes pilares: la televisión y el fútbol.
Pero aún hay más. La compañía estadounidense NTL, propietaria
del mayor proveedor de televisión por cable en el Reino Unido,
también ha presentado suspensión de pagos, después de no poder
superar medio año de crisis financiera y acumular una deuda de
23.000 millones de dólares (25.740 millones de euros). En Italia,
las dos plataformas de pago más importantes se han visto obligadas
a fusionarse. Vivendi Universal y News Corporation
han unido Telepiu
y Stream.
Todas estas plataformas europeas tienen un punto en común, las
ingentes cantidades de dinero invertidas para hacerse con las
licencias de las retransmisiones futbolísticas. En ningún caso
el capital invertido ha sido proporcional a las ganancias y ninguna
de estas empresas ha conseguido superar los números rojos.
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Los
espectadores no están dispuestos a abonarse mientras
las plataformas no les ofrezcan algo verdaderamente suculento,
de precio asequible y fácil manejo
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Concretamente,
en España las transmisiones vía satélite tampoco pasan por uno
de sus mejores momentos por lo que deben haber hecho suyo el famoso
dicho de 'la unión hace la fuerza'. El presidente de Telefónica,
César Alierta, y el del grupo Prisa, Jesús de
Polanco, han anunciado la fusión de sus respectivas
plataformas digitales, Vía Digital y CSD, algo que
ya se venía rumoreando desde hacía tiempo. La unión de ambas compañías
dará lugar al operador líder en España de la televisión de pago,
con más de 2,5 millones de hogares clientes e ingresos
agregados del año 2001 de más de 1.300 millones de euros.
La profunda crisis por
la que atraviesa la televisión digital en toda Europa es una muestra
más que evidencia las múltiples limitaciones de este negocio,
que se esperaba que despuntara vertiginosamente y que, de momento,
no ha hecho más que establecer serias dudas en torno al desarrollo
de una televisión digital de calidad. Los múltiples canales en
abierto que existen hoy en día ofrecen una gran variedad de programación
para todos los gustos y todas las edades. Los espectadores no
están dispuestos a invertir dinero en contratar los servicios
de las plataformas mediáticas mientras que la oferta no sea realmente
suculenta, asequible a sus bolsillos y de fácil manejo. Como ejemplo,
un dato curioso. Los clientes de CSD, Vía Digital
y Quiero TV ven la tele una media de 205 minutos al
día. De este total, casi un 65% lo pasan siguiendo
programas de las cadenas convencionales y un 35% se centra
en canales de pago. Entonces, ¿para qué invertir dinero en una
televisión digital en la que poca gente parece estar interesada?
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