Fuera
del escenario, Coll no abandona nunca su imagen seria y sobria,
pero es que ahí está su encanto, ya que a este personaje
nunca le ha hecho falta nada más que la palabra y el manejo
de la expresión para montar un buen espectáculo.
Domina el lenguaje con genialidad y es capaz de darle la vuelta
a cualquier comentario, en definitiva, vale la pena pasar un rato
charlando con José Luís Coll.
-Después de
tantos años sobre las tablas, sigue Ud. Tan fresco como el primer
día. ¿Cuál es su receta?
-La verdad es que
siempre he sido un fresco, pero la receta es tener fe, tener paciencia
y amar lo que haces. Yo le pongo el corazón, pero se lo pongo
poco, porque si se lo pusiera mucho me quedaría sin él.
-¿Se ha sentido
tentado de cambiar de estilo?
-No, porque si yo
tengo un estilo que ha gustado y que me tiene satisfecho, ¿por
qué lo voy a cambiar? Eso yo no lo haría ni con una mujer. Si
el estilo gusta al público, hay que dejarles con lo que tienen
porque es un alimento muy bueno para el espíritu.
-¿Tip y Coll Han creado escuela?
-Nosotros somos
los únicos que no podemos decir eso, deben ser los demás, los
seguidores, la gente, el público, los que puedan decir: ¡Ah!
Pues creo que han creado escuela. No es misión mía decir eso.
"Hay
que tener fe, paciencia y amar lo que haces. Yo le pongo el
corazón, pero se lo pongo poco, porque si se lo pusiera mucho
me quedaría sin él"
-De todas sus facetas… ¿Cuál no repetiría nunca?
-Las repetiría todas,
porque me ha gustado lo que he hecho, tanto en la radio, como
en el cine, como en TV y como escritor. Aunque mi preferida
es la faceta de escritor, porque creo que al final de una vida
si queda algo de uno es lo que está escrito, lo demás son cosas
que se las lleva el viento.
-Ud. ha cumplido las tres misiones...
-Sí, yo he
escrito un árbol, he tenido un libro y he plantado un hijo.

-Entrando ya en "Yo", su nuevo espectáculo,
dedica una parte al recuerdo de su vida junto a Tip. ¿Qué criterios
ha seguido para seleccionar el material de tantos años juntos?
-No he usado ningún
sistema regular, simplemente recordar ciertos momentos graciosos,
ciertos momentos especiales, ciertos momentos tristes, en una
palabra vivencias y, como he tenido tantas, he elegido unas
cuantas, las que me han parecido mejores.
-En otra de las partes lee noticias inventadas de los
diarios. ¿Acaso la vida no es ya lo suficientemente absurda?
-Sí es absurda,
pero eso la gente no lo suele saber y la gente tampoco lee demasiado
los diarios, hay que ayudarles, y por eso, lo que no leen ellos
yo se lo cuento. Además, pongo mi visión particular.
-Termina ud. el espectáculo con un coloquio con el público¿ya
ha pensado ud. en los riesgos?
-Sí, mucho, he pensado
en los riesgos que corro yo, y en los riesgos que corre el público.
-Y
si alguien le dice que el espectáculo no le ha gustado
¿qué le contesta?
-Pues que ha hecho
usted una idiotez al gastarse 3.000 pesetas en venir aquí.
"La
vida sí es absurda pero eso la gente no lo suele saber"
-Al margen de su vida profesional
¿se considera una persona comprometida socialmente?
-Todos estamos comprometidos
socialmente queramos o no. Uno no puede pasar por la vida con
una indiferencia, o con una inocencia como la de un niño de
un año. Quieras o no quieras, seas político o no lo seas, seas
de un color o seas del otro, todos estamos comprometidos y todos
debemos estar comprometidos, no se puede actuar con indiferencia.
De la sociedad actual me alarma la falta de corazón, me da miedo,
me entristece la falta de preocupación que hay de unos seres
por otros, nada más que eso.
-¿Y
políticamente?
-Claro.
Quien no esté comprometido políticamente es un ser nefasto,
absurdo y negativo. Uno tiene que ser político,
porque son los políticos los que nos rigen, los que nos hacen
las carreteras, los hospitales, los monumentos… todo; alguien
lo tiene que hacer y son los políticos los encargados, por lo
tanto siempre son dignos de agradecer.
-¿Qué político actual cree que se podría ganar la vida
como humorista?
-No te lo podría
decir porque normalmente los políticos no tienen mucho sentido
del humor, sin embargo hubo un escritor que dijo que si en cada
reunión de Naciones Unidas alguien comenzara comentando algo
muy gracioso habría menos guerras.
-¿Sigue Ud. jugando al billar con Felipe González?
-Últimamente
no, porque él no tiene tiempo ni yo tampoco, el billar requiere
muchas horas, él esta viajando mucho, yo tengo muchas cosas
también que hacer y ahora estamos jugando menos, pero de vez
en cuando también jugamos.
"Yo
no uso el humor como arma porque no ataco a nadie, ni como escudo
porque no me defiendo, para mí el humor es simplemente un medio"
-¿Cuál es la carambola más sorprendente de su vida?
-Un día me desperté
y me dije: yo no me casaré en la vida. Al día siguiente ya estaba
casado.
-¿En su vida ud. Ha usado el humor como arma o como escudo?
-Ni como arma ni
como escudo. Yo el humor no lo uso como arma porque no ataco
a nadie, y tampoco como escudo porque yo no me defiendo de nadie,
o sea que para mí el humor es simplemente un medio, un medio
de comunicación.
-Usted dijo una vez que una mala lengua es más peligrosa
que una pistola. ¿Dónde esta el poder de la palabra?
-Una mala lengua
puede hacer mucho daño, puede destruir una familia, a una persona,
puede inducir a matar a morir, al suicidio, a mil cosas… una
buena pistola no, mata de uno en uno y no pasa nada.
-¿Cómo usa a su favor y para ganarse al público este
poder de la palabra?
-A mí me gusta dominar
la palabra, jugar con la palabra y como conozco al público,
conozco a mi gente, sé lo que puedo y debo decirles para que
lo pase bien y no sé lo que debo decirles para que lo pase mal.
-Con "Yo" sale cada día a sorprender
al público, pero ¿qué tiene pensado para
el futuro?
-Cuando estoy haciendo
una cosa que puede tener mucha duración no quiero pensar en
su final. Es como preguntarle a un joven fuerte qué vas a hacer
cuando seas viejecillo. De momento, a disfrutar de lo que estoy
haciendo.
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